Guayaquil se consolida como el epicentro de la nueva estrategia productiva y comercial de Ecuador. Tras más de una década bajo el esquema de Zonas Especiales de Desarrollo Económico (ZEDE), el país apuesta por un modelo renovado de zonas francas. Este modelo fue concebido como una herramienta clave para atraer inversión, generar empleo y fortalecer las exportaciones. En este proceso de transición, la ciudad porteña se convierte en el principal laboratorio del nuevo régimen. Además, hay proyectos que integran puertos, logística e industria.

El fin de las ZEDE y el nacimiento de un nuevo modelo productivo
Con la aprobación de la Ley Orgánica de Eficiencia Económica y Generación de Empleo, Ecuador inició una transformación gradual hacia el régimen de zonas francas. Este es un esquema más flexible y con mayores incentivos tributarios. Este modelo busca reemplazar las ZEDE. Durante años, las ZEDE tuvieron resultados limitados. Ahora serán reemplazadas por espacios más competitivos y alineados con las dinámicas del comercio internacional.
Las zonas francas se conciben como áreas delimitadas y vigiladas por la aduana, donde las mercancías se consideran fuera del territorio nacional para efectos tributarios. Esto permite importar insumos sin pagar aranceles, transformarlos o agregarles valor, y luego exportarlos con menores costos, impulsando la competitividad de las empresas.
Guayaquil, eje estratégico del comercio exterior
Guayaquil lidera esta transición gracias a su ubicación geográfica, su infraestructura portuaria y su rol histórico como puerta de entrada y salida del comercio ecuatoriano. Por tanto, la ciudad enfrenta el reto de convertir las zonas francas en verdaderos motores de desarrollo productivo. Deben ser capaces de generar valor agregado en un contexto de apertura comercial. Además, hay tratados de libre comercio con grandes economías como China y la Unión Europea.
Este desafío es clave, ya que el ingreso de productos importados obliga a las empresas locales a elevar su competitividad. También las obliga a integrarse en cadenas logísticas e industriales más sofisticadas.
DP World Posorja: del puerto a un hub industrial
Uno de los proyectos más emblemáticos es el impulsado por DP World, operadora del Puerto de Aguas Profundas de Posorja. La empresa inauguró su ZEDE en 2022 y actualmente avanza en su transición hacia el régimen de zona franca, ajustándose a la nueva normativa.
Según Carlos Merino, director ejecutivo de DP World en Ecuador, el objetivo es brindar mayor claridad y seguridad jurídica a los inversionistas interesados en instalarse en el área. El proyecto contempla un hub logístico e industrial de 20 hectáreas. De esas 20 hectáreas, ocho ya están desarrolladas y operativas, con infraestructura vial, servicios básicos y sistemas de seguridad.
El presupuesto inicial del desarrollo alcanza los USD 60 millones, con planes de ampliación de bodegas y depósitos durante 2026. En paralelo se produce el crecimiento del puerto, que ya cumple seis años de operación.
Logística regional y valor agregado
Actualmente, tres empresas operan en las bodegas de Posorja, utilizando el espacio como centros de almacenamiento y distribución regional. Una de las ventajas del régimen es la posibilidad de dividir la carga. Una parte puede nacionalizarse para el mercado ecuatoriano, mientras otra se redistribuye a países como Perú o Colombia sin pagar tributos locales.
El gran desafío, según DP World, es atraer industrias que no solo almacenen productos, sino que transformen materias primas. También se busca que ensamblen bienes o desarrollen procesos industriales que generen mayor valor agregado.
Contecon y Espol se suman al nuevo esquema
A esta apuesta se suma Contecon, operadora del puerto marítimo de Guayaquil, que desarrolla su propio proyecto de zona franca. El objetivo también es integrar servicios logísticos avanzados al ecosistema portuario.
Por su parte, la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) completó su transición y pasó oficialmente a operar su propia zona franca. Esto marca un hito al convertirse en una institución académica que administra un espacio productivo bajo este régimen. Además, esta iniciativa abre la puerta a la innovación, la investigación aplicada y la vinculación entre academia e industria.
Oportunidades y desafíos para Ecuador
El modelo de zonas francas representa una oportunidad estratégica para diversificar la economía ecuatoriana, atraer inversión extranjera y generar empleo de calidad. Sin embargo, su éxito dependerá de varios factores. Hay que destacar la estabilidad normativa, la agilidad en los trámites, la infraestructura adecuada y una estrategia clara para vincular estos espacios con la producción nacional.
Guayaquil, como principal nodo logístico del país, tiene la responsabilidad de demostrar que las zonas francas pueden convertirse en plataformas reales de desarrollo industrial. Deben ser más que solo áreas de almacenamiento.
Un paso clave hacia la competitividad global
La transición hacia las zonas francas marca un cambio de enfoque en la política económica ecuatoriana. Más que competir solo por costos, el país busca integrarse en cadenas de valor regionales y globales. Debe aprovechar su ubicación, sus puertos y su potencial industrial.
Si el modelo logra consolidarse, Guayaquil no solo fortalecerá su liderazgo logístico, sino que también se posicionará como un polo estratégico para el comercio exterior y la industria en la región.
Fuente: Primicias
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