El alcohol suele formar parte de numerosos momentos de nuestra rutina y convivencia social. Una cerveza o una copa de vino mientras compartimos tiempo con amigos, un cóctel al terminar una jornada laboral compleja, o una ronda de brindis en celebraciones especiales son situaciones muy habituales. No obstante, lo que parece una práctica inofensiva puede generar consecuencias negativas profundas en el organismo. Lo más relevante es que gran parte del daño causado por el alcohol en el cuerpo puede revertirse, tal como lo confirman múltiples investigaciones científicas actuales.
La toxicidad intrínseca del alcohol y sus efectos
El alcohol es una sustancia intrínsecamente tóxica, como explica el Dr. Andrew Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar en National Jewish Health, en Denver. “Utilizamos el alcohol para desinfectar; lo usamos para eliminar organismos. Por lo tanto, la pregunta es: ¿existe alguna cantidad que resulte segura?”, plantea el experto. Hoy en día, un número creciente de estudios responde con un rotundo “no”, pues cualquier ingesta puede generar alteraciones en el funcionamiento normal de los sistemas corporales.
De manera complementaria, los datos más recientes revelan que el consumo de alcohol es directamente responsable de 62 trastornos diferentes. Entre ellos se incluyen las cardiopatías relacionadas con el alcohol, los trastornos psicóticos, la gastritis, las úlceras, la pancreatitis y la enfermedad del hígado graso. También hay afecciones más conocidas, tales como el síndrome alcohólico fetal y la cirrosis hepática. “Estas afecciones son 100 % atribuibles al alcohol; esto significa que dichas enfermedades ni siquiera existirían en el mundo de no ser por el consumo de alcohol”, afirmó Jürgen Rehm, científico sénior del Instituto de Investigación sobre Políticas de Salud Mental de Toronto. Rehm lleva realizando investigaciones sobre el alcohol desde 2003, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud y expertos de diversas regiones.
Alcance de los daños y factores determinantes
Tanto la cantidad como el motivo por el que bebes influyen de forma decisiva en tu salud y bienestar. Por un lado, existen otras 30 patologías en las que el alcohol desempeña un papel fundamental. Se trata de enfermedades como el cáncer de mama y otros tipos de cáncer, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y la demencia. “Estas enfermedades existirían incluso sin el consumo de alcohol; no obstante, el consumo de alcohol es responsable de una determinada proporción de los casos”, señala Rehm.
Por otro lado, la capacidad del cuerpo para combatir infecciones también se ve alterada. Incluso una sola copa de alcohol daña el sistema inmunológico, reduciendo su capacidad para luchar contra agentes invasores en solo 20 minutos tras su consumo. El consumo crónico puede generar alteraciones permanentes en células inmunes esenciales para la defensa del organismo.
Los perjuicios son mayores en quienes beben en exceso a diario, aunque hay una distinción importante. Las investigaciones definen el consumo excesivo como más de 40 gramos de alcohol puro al día para mujeres y 60 gramos al día para hombres. En medidas prácticas, esto equivale a 41,4 mililitros de licor para ellas y 62,1 mililitros para ellos. Sin embargo, a pesar de estos impactos negativos, la evidencia científica confirma que gran parte del daño causado por el alcohol en el cuerpo puede revertirse si se adoptan cambios en los hábitos de consumo.
La recuperación del organismo: una realidad demostrada
El cuerpo humano cuenta con mecanismos de regeneración muy potentes. Por esa razón, dejar de consumir alcohol o reducir drásticamente su ingesta permite que se reviertan muchas de las alteraciones generadas. Órganos como el hígado, que sufre de forma directa el impacto del alcohol, son capaces de recuperar gran parte de su funcionalidad inicial. También mejora la respuesta del sistema inmunológico, disminuye la inflamación crónica y se reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares o metabólicas. En definitiva, gran parte del daño causado por el alcohol en el cuerpo puede revertirse, y esta posibilidad representa una oportunidad valiosa para recuperar y proteger la salud a largo plazo.
Fuente: CNN
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