- Siete de cada diez familias ecuatorianas no ahorran con anticipación para los gastos escolares, lo que las obliga a recurrir al endeudamiento tras la temporada vacacional.
- Mutualista Pichincha y Fundación Bien Estar proponen alinear ambos momentos en un solo ciclo económico para proteger la estabilidad del hogar.
Quito, julio de 2026.
La llegada de las vacaciones escolares en la región Sierra abre un espacio esperado para el descanso y la recreación familiar. Sin embargo, esta coyuntura suele transformarse en una fuerte presión económica al aproximarse el nuevo ciclo escolar. Ante esta realidad, Mutualista Pichincha, con el respaldo de su brazo social Fundación Bien Estar, presenta la opción de una gestión inteligente. El objetivo es brindar a las familias recomendaciones que les permita disfrutar del presente sin comprometer su estabilidad económica futura.
La falta de planificación durante este periodo tiene consecuencias directas en la liquidez de los hogares. Según datos de la organización Defensa Deudores Ecuador, 7 de cada 10 familias reconocen no haber ahorrado previamente para el regreso a clases. Un 43% recurre al pago con tarjetas de crédito y un 57% a préstamos informales a familiares/amigos o avances de efectivo en condiciones desfavorables para solventar útiles y uniformes. Esto provoca que el impacto en el presupuesto familiar se extienda de forma negativa durante varios meses.
El error común: Desconectar las vacaciones del aula
Natalia Garzón, directora ejecutiva de Fundación Bien Estar, explica que la raíz del problema radica en una desconexión de los eventos financieros. «El error más frecuente es planificar únicamente el disfrute de las vacaciones sin considerar que el regreso a clases es un gasto previsible», señala la vocera.
De acuerdo con Garzón, muchas familias destinan la totalidad de sus recursos disponibles al descanso o, en casos más complejos, financian el ocio mediante créditos de consumo o tarjetas. Al llegar agosto, se encuentran con un presupuesto inexistente para cubrir matrículas, útiles y uniformes. «La educación financiera nos enseña que ambos momentos forman parte de un mismo ciclo económico familiar y deben planificarse de manera conjunta», enfatiza.
Para Garzón, la gestión inteligente implica planificar de forma integral considerando las obligaciones venideras. «No se trata únicamente de cuánto se ahorra, sino de cómo se distribuyen los recursos para que el bienestar del presente no comprometa las necesidades del futuro», afirma.

Tres pasos indispensables
Fundación Bien Estar recomienda tres pilares indispensables que las familias deben considerar antes de tomar una decisión de viaje o consumo:
- Elaborar un presupuesto integral: que contemple tanto los gastos estimados para las vacaciones como los del regreso a clases. «No viajo sin planificación, los imprevistos nos pueden desfinanciar», advierte la experta.
- Blindaje de los recursos educativos: es fundamental separar previamente el dinero que se requerirá para la educación de los hijos, asegurando que estos fondos no se utilicen durante los días de descanso.
- Anticipación en las compras escolares: permite a los padres comparar precios, aprovechar promociones de temporada baja y evitar las compras de último momento, que suelen estar ligadas a un endeudamiento innecesario.
Priorizar vivencias sobre costos y sembrar un legado
La experta sugiere cambiar el enfoque hacia la calidad de las experiencias. Actividades locales, visitas a parques, paseos de cercanía o agenda cultural en la Sierra generan un bienestar duradero y recuerdos valiosos sin alterar las finanzas. La pregunta clave antes de un pago debe ser: ¿Este gasto aporta bienestar duradero o solo satisfacción momentánea? Si la respuesta pone en riesgo la educación, la recomendación es buscar alternativas más económicas.
Asimismo, esta temporada se perfila como un escenario idóneo para involucrar a niños y adolescentes en la economía del hogar. Permitirles participar en la elaboración del presupuesto de vacaciones, comparar precios de las actividades y fijar metas de ahorro les enseña que cada decisión financiera implica elegir entre distintas alternativas. «La mejor educación financiera es aquella que se vive en familia», sostiene Garzón.
Conocer la situación financiera exacta, plasmar un presupuesto sencillo y delimitar los gastos indispensables frena las decisiones impulsivas.
Mutualista Pichincha, fiel a su enfoque de responsabilidad social, ratifica su compromiso de dotar a los ciudadanos de herramientas que construyan resiliencia económica. «Promover la planificación durante las vacaciones busca precisamente evitar el sobreendeudamiento, reducir el estrés financiero asociado al regreso a clases y fomentar una cultura de previsión», concluye Natalia Garzón.
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