El gabinete ministerial de Daniel Noboa atraviesa una crisis de estabilidad sin precedentes. Tras la derrota electoral en la consulta y referendo 2025, el presidente ecuatoriano implementó cambios que consistieron principalmente en rotaciones de funcionarios entre despachos, evidenciando la escasez de cuadros políticos en Acción Democrática Nacional (ADN).
Reorganización tras la Derrota Electoral: Más Rotaciones que Nuevos Perfiles
Zaida Rovira abandonó el Ministerio de Gobierno para retornar a Desarrollo Humano. Por su parte, Harold Burbano transitó desde este último hacia Trabajo. Además, Juan Carlos Vega, exministro de Finanzas, regresó como titular de Agricultura. Finalmente, la vicepresidenta María José Pinto asumió funciones duplicadas al convertirse en ministra de Salud, un reflejo del gabinete ministerial encabezado por Daniel Noboa.
En consecuencia, solamente cuatro figuras representaron incorporaciones nuevas: Carolina Lozano en Riesgos, Gilda Alcívar en Educación, Deporte y Cultura, la legisladora Nataly Morillo en Gobierno —tras la declinación del radialista Álvaro Rosero— y Enrique Herrería como secretario jurídico de la Presidencia.
Ministerios de Gobierno y Salud: Los Más Afectados por la Volatilidad
Estos ajustes ocurren pese a la reducción del Ejecutivo mediante fusiones y eliminaciones de entidades. Sin embargo, la carencia de perfiles obligó a Noboa a intercambiar funcionarios entre instituciones e incluso entre funciones del Estado.
Desde noviembre de 2023, cuando el mandatario asumió Carondelet, esta ha sido la tónica constante. Aunque inicialmente las carteras de seguridad representaron el mayor desafío, posteriormente Gobierno y Salud Pública se convirtieron en las más inestables, seguidas temporalmente por Energía bajo la administración de Daniel Noboa.
Gobierno: Siete Ofrecimientos para un Solo Cargo
Contando la aceptación no concretada de Rosero, el gabinete ministerial de Daniel Noboa ha ofrecido la cartera de Gobierno a siete personas. Por tanto, este ministerio refleja las dificultades del mandatario para cubrir cargos ejecutivos estratégicos, especialmente aquellos encargados de la gobernabilidad y relaciones institucionales.
Salud Pública: Crisis Hospitalaria sin Soluciones Concretas
Otro sector crítico se ha vuelto el Ministerio de Salud, con una aguda crisis caracterizada por hospitales públicos sin insumos, medicinas, especialistas ni alimentos. La administración de Daniel Noboa enfrenta ofrecimientos presidenciales de modernizar el sistema que languidecen sin concretarse, pese a comités creados y constantes contrataciones de emergencia.
Tras la renuncia del quinto ministro del área, Noboa encargó la institución a su vicepresidenta, una empresaria textil que previamente ocupó la Secretaría Técnica de Desnutrición Infantil. En su primer día, Pinto anunció un «análisis profundo» de hospitales, centros de salud y compras de medicinas.
Energía Encuentra Estabilidad, pero No Sin Polémicas
Mientras tanto, la cartera de Energía, ahora fusionada con Ambiente, encontró estabilidad con Inés Manzano desde octubre de 2024. No obstante, ha estado llena de controversias: contratos cuestionados por la crisis eléctrica, emergencias ambientales por derrames petroleros e intenciones de expandir la explotación minera.
Asimismo, cabe recordar que durante su primer periodo, Noboa enfrentó una batalla legal con su anterior vicepresidenta, Verónica Abad, llevándolo a reemplazarla en dos ocasiones. En apenas dos años, el ejecutivo de Daniel Noboa ha tenido cuatro segundas mandatarias.
Encargos y Delegaciones: La Nueva Estrategia del Segundo Periodo
La diferencia con el gabinete ministerial de Daniel Noboa en este segundo periodo radica en que ha recurrido solamente a un encargo (Salud) e incrementó las delegaciones a José Julio Neira, quien ostenta 11 cargos públicos.
Previamente, los encargos fueron la regla. Entre 36 ministerios, secretarías y servicios del gabinete, 17 no tuvieron autoridad definitiva durante más de 160 semanas. En medio de este contexto inestable, el mandatario conserva únicamente siete ministros que nunca han dejado sus cargos, aunque sus gestiones también han sido cuestionadas por falta de transparencia o decisiones polémicas.
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