✨ EN VIVO ☁️ 24°C Quito, EC Miercoles, 17 de junio de 2026
⛽ PRECIOS Extra/Eco: $3.164 Súper: $4.81 Diésel: $3.103
🚗 MOVILIDAD Pico y Placa hoy en Quito restringe a: -
✨ EN VIVO ☁️ 24°C Quito, EC
⛽ PRECIOS Extra/Eco: $3.164 Súper: $4.81 Diésel: $3.103
🚗 MOVILIDAD Pico y Placa hoy en Quito restringe a: -

¿Influye el fútbol en nuestra salud mental?

Fútbol y salud mental

Cuando somos espectadores de un partido de fútbol, desarrollamos una gama amplia de emociones: felicidad, ira, ansiedad, temor, desconsuelo o decepción, entre otras. Sentirse triste o eufórico es totalmente normal, siempre y cuando se trate de un lapso corto, sin abandonar nuestras actividades cotidianas ni adoptar conductas que pongan en riesgo nuestra integridad o la de los demás. El fútbol y la salud mental mantienen una relación estrecha que depende mucho de cómo cada persona procesa lo que ocurre en el campo de juego.

¿Cómo funcionan las emociones al ver fútbol?

El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, David Amaya Mora, explicó con detalle los mecanismos que intervienen en este proceso. “Hay tres componentes en las emociones: fisiológico, cognitivo y conductual; es decir, lo que percibimos en el cuerpo, lo que decimos sobre eso que registramos y la forma en que lo expresamos”, indicó. Se trata de respuestas intensas, automáticas y de corta duración, como la alegría repentina que sentimos cuando nuestro equipo favorito anota un gol. En este sentido, el fútbol y la salud mental se conectan mediante reacciones inmediatas que forman parte de la experiencia humana.

Sin embargo, los sentimientos son muy distintos a las emociones, ya que son más duraderos y resultan de la reflexión profunda sobre nuestros estados internos y externos. Nosotros mismos los retroalimentamos y, con el paso del tiempo, se alargan o se hacen más intensos. Cuando una persona sostiene una tristeza profunda durante dos semanas consecutivas, sin ganas de realizar sus labores habituales, con falta de energía, motivación y sin capacidad de sentir placer, estamos ante una dificultad real. De igual manera, la euforia desmedida puede transformarse en un episodio maníaco que requiere atención, advirtió el especialista. Así, el fútbol y la salud mental exigen que sepamos diferenciar lo que es pasajero de lo que puede convertirse en un problema.

La importancia del fútbol en nuestra escala de valores

En el caso de este deporte, las reacciones van a depender de qué tanto forma parte del “día a día” de cada persona. Para algunas personas, si el equipo pierde no supone gran aflicción, porque para su sistema de valores ese resultado no es relevante. Pero para otras, el rendimiento de su equipo es algo fundamental, casi una parte esencial de su identidad. En general, las y los mexicanos somos grandes aficionados, y este tema puede tener una repercusión significativa e influir en la salud mental de formas muy variadas. El fútbol y la salud mental interactúan con mayor fuerza cuando el deporte ocupa un lugar central en nuestra vida diaria.

¿Cuándo la tristeza deja de ser normal?

Si pierde la Selección es común que nos sintamos apesadumbrados ese día y quizá al siguiente también, pero conforme pasa el tiempo, esa sensación se irá desvaneciendo naturalmente. No obstante, si en vez de disminuir, la tristeza crece y llega a las dos semanas completas, entonces cumple con criterios clínicos de depresión. Si esto ocurre y nos impide funcionar como habitualmente lo hacemos, debemos buscar ayuda profesional de inmediato. Aquí es donde el fútbol y la salud mental nos obligan a estar atentos a las señales que nos envía nuestro propio cuerpo y mente.

Asimismo, si observamos que estamos sin energía para nuestras actividades diarias, incluso llegamos a pensar que es mejor dejar de vivir, no comemos ni dormimos bien, o manifestamos agitación constante, entonces hablamos de algo más complicado. Esas manifestaciones requieren la intervención urgente de un profesional de la salud mental, puntualizó el investigador universitario.

Validar las emociones es clave

A decir de Amaya Mora, el otro extremo emocional también tiene sus matices. Estar muy contentos porque nuestro equipo ganó, ir al Ángel de la Independencia al término del partido, convivir con amigas y amigos, celebrar, gritar o abrazarnos es un comportamiento totalmente normal y saludable. Sin embargo, es fundamental identificar cuándo esa alegría se transforma en un episodio maníaco, con una duración de varios días o semanas sin descanso. De nuevo, el fútbol y la salud mental nos invitan a establecer límites claros entre la celebración y el descontrol.

Señales de alerta en la euforia extrema

Si notamos que esa exaltación nos causa complicaciones graves: ser impulsivos, efectuar gastos imprudentes, apostar más dinero del debido, molestar a otras personas —incluso agredir físicamente o generar violencia—, practicar relaciones sexuales sin protección, consumir sustancias alcohólicas en exceso o conducir a alta velocidad; en suma, cualquier conducta que nos ponga en riesgo o afecte a otros, es momento de acudir a una valoración profesional.

Riesgos y tratamientos de los trastornos emocionales

Para ambos casos extremos existen tratamientos eficaces, y en particular para la depresión hay varias opciones terapéuticas disponibles. Mientras más pronto se identifique el problema, mejor será el pronóstico, porque un cerebro que se deprime en una ocasión tiene 50 por ciento de riesgo de volver a hacerlo por segunda vez. Con dos episodios, se eleva a 75 por ciento la probabilidad de un tercero; si este se presenta, el riesgo está cerca del 100 por ciento de volverse una condición crónica, apuntó el experto. Por ello, entender el fútbol y la salud mental puede ser la clave para prevenir complicaciones mayores.

Estrategias para cuidar nuestra salud mental

Mientras se cuenta con la ayuda profesional, sugirió Amaya Mora, podemos tomar medidas sencillas pero útiles. Debemos validar nuestras emociones, sin juzgarnos por lo que sentimos, y realizar actividades que nos resulten placenteras: jugar una “cascarita”, salir con las y los amigos, compartir tiempo con la familia, o hacer ejercicio físico, a fin de generar la dopamina que nuestro cerebro necesita para estar bien.

En los momentos de euforia desmedida, debemos encontrar la manera de restablecer la tranquilidad mediante ejercicios de atención plena. Con estas prácticas, la persona se “ancla” de nuevo a su vida cotidiana y recupera el equilibrio emocional. También es muy útil contar con planes de acción previos que regulen el comportamiento, por ejemplo: “si gana la Selección y sé que puedo sentirme tan alegre que invito una ronda de bebidas a mis amistades, entonces solo llevo cierta cantidad de dinero”, concluyó el académico. El fútbol y la salud mental dependen, en gran medida, de la conciencia y las herramientas que tengamos para gestionar nuestras emociones.

Fuente: UNAM

Ver más: Corea del Sur remonta a República Checa y debuta con victoria en el Mundial 2026

ÚLTIMAS NOTICIAS

Scroll to Top