Fin del toque de queda marca el término de la restricción de movilidad aplicada en cuatro provincias de Ecuador. La medida concluyó la madrugada del lunes 30 de marzo de 2026. Además, abarcó territorios como Guayas, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y El Oro.
Este régimen excepcional inició el 15 de marzo y se extendió durante dos semanas. En consecuencia, se ejecutaron operativos intensivos de control. Según el Ministerio del Interior, el periodo dejó más de 2.000 detenidos. Por lo tanto, las autoridades consideran que la medida tuvo un impacto significativo en la seguridad.
Operativos durante la última jornada
Durante la noche del 29 de marzo y la madrugada siguiente, la Policía y las Fuerzas Armadas intensificaron sus intervenciones. Estas acciones se desarrollaron en zonas priorizadas. Además, incluyeron controles estratégicos en vías principales.
Se implementaron puntos de verificación tipo CheckPoint. Estos permitieron supervisar la circulación de personas y vehículos. En consecuencia, se redujo la movilidad en horarios restringidos. Este enfoque buscó limitar la capacidad operativa de estructuras delictivas.
Intervenciones en zonas conflictivas
En Guayaquil, los operativos se concentraron en el distrito Nueva Prosperina. Este sector es considerado uno de los más conflictivos. Por lo tanto, las autoridades ejecutaron intervenciones focalizadas.
Los uniformados realizaron registros a personas y vehículos. Además, aplicaron la denominada Estrategia Operacional 3D. Este mecanismo se enfoca en disuadir actividades delictivas en puntos críticos. En consecuencia, se fortaleció la presencia institucional en áreas de alto riesgo.

Acciones en otros cantones
En los cantones Naranjal y Santa Lucía, también en la provincia de Guayas, se desarrollaron operativos adicionales. En estos sectores, la Policía ejecutó la detonación controlada de un inmueble. Según información oficial, el lugar era utilizado para actividades ilícitas.
Además, esta acción permitió neutralizar un punto considerado estratégico para operaciones delictivas. Por lo tanto, se afectó la infraestructura utilizada por grupos criminales.
Balance y efectos de la medida
El fin del toque de queda deja un balance operativo relevante. Sin embargo, las autoridades reconocen que las dinámicas delictivas pueden adaptarse. En consecuencia, algunos delitos podrían trasladarse a otros horarios.
A pesar de ello, el despliegue interinstitucional fortaleció los mecanismos de control territorial. Además, permitió recopilar información clave para futuras intervenciones. Por lo tanto, el Estado mantiene estrategias activas para enfrentar la criminalidad.
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