Informes de inteligencia militar alertan sobre células dedicadas al acopio, custodia y transporte de alcaloides que operan de forma clandestina en la capital.
Informes reservados del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y la Dirección Nacional de Inteligencia identificaron al menos cinco sectores estratégicos del Distrito Metropolitano de Quito donde operan estructuras logísticas clandestinas vinculadas a organizaciones criminales transnacionales. Estos puntos urbanos y periurbanos son utilizados como centros de acopio temporal, empaque camuflado y redistribución de cargamentos de sustancias ilícitas antes de su envío hacia los puertos de la Costa o mercados internacionales de exportación.
Sectores intervenidos y modalidad de acopio urbano
Las zonas señaladas por las fuerzas del orden se concentran en quebradas y áreas industriales de Carcelén Industrial y Calderón en el norte, La Ecuatoriana y Guamaní en el extremo sur, y pasos fronterizos rurales en las parroquias orientales de Pifo y Yaruquí que conectan de forma directa con la vía a la Amazonía. En estos lugares, las bandas delictivas alquilan bodegas comerciales discretas, talleres mecánicos y viviendas deshabitadas para almacenar bultos de alcaloides sin levantar sospechas entre los vecinos.
La modalidad operativa detectada consiste en el transporte de la mercancía en camiones con doble fondo y vehículos particulares acondicionados desde la frontera norte. Una vez en Quito, los fardos son acondicionados en cargas comerciales lícitas o distribuidos hacia microtraficantes locales que abastecen redes de expendio en plazas y parques capitalinos.
Operativos combinados del Bloque de Seguridad
Ante este diagnóstico táctico, brigadas del Ejército ecuatoriano y unidades de élite de la Policía Nacional han intensificado los patrullajes nocturnos, requisas en peajes y retenes móviles en las principales vías de acceso a la ciudad. En recientes intervenciones, las autoridades neutralizaron centros de almacenamiento clandestino, decomisando decenas de paquetes de clorhidrato de cocaína, armas de fuego cortas y equipos de comunicación satelital.
El Bloque de Seguridad enfatizó que Quito no solo representa un centro financiero y político, sino un nodo neurálgico en la red vial del país, lo que convierte a sus corredores logísticos en objetivos codiciados por el crimen organizado. La presencia militar busca disuadir la consolidación de brazos armados y extorsivos en los barrios más poblados de la urbe.
Coordinación con la comunidad y denuncias anónimas
Las autoridades hicieron un llamado enérgico a los propietarios de inmuebles, bodegas y locales de arrendamiento en el Distrito Metropolitano para que verifiquen minuciosamente la identidad y las actividades económicas de sus inquilinos antes de suscribir contratos. El uso de testaferros y pagos adelantados en efectivo son señales frecuentes utilizadas por estas redes delictivas para asegurar refugios.
La línea telefónica 131 del Plan de Recompensas y la central del ECU 911 se mantienen activas de forma confidencial para recibir denuncias ciudadanas sobre movimientos inusuales de vehículos pesados en horarios de madrugada o presencia de personas sospechosas armadas. La articulación entre la ciudadanía informada y las fuerzas del orden resulta clave para blindar a la capital de la violencia del narcotráfico.
