La manifestación de anomalías térmicas en el Océano Pacífico desencadena alteraciones atmosféricas severas en toda la región andina. Efectivamente, las evaluaciones del Comité Nacional para el Estudio Regional del fenómeno de El Niño confirmaron su presencia tras intensas mediciones. Consecuentemente, las autoridades gubernamentales diseñan planes de contingencia para mitigar las afectaciones proyectadas para el período subsiguiente. Por lo tanto, los comités de operaciones de emergencia emitieron alertas preventivas destacando que la fase de mayor intensidad no ha comenzado. Ciertamente, las precipitaciones se mantendrán irregulares durante el trimestre en curso antes del recrudecimiento previsto para dos mil veintisiete.
Indudablemente, la variabilidad geográfica del país determina impactos climáticos notoriamente diferenciados entre las distintas regiones naturales. De este modo, la evolución del fenómeno de El Niño exige una preparación integral ante el calentamiento oceánico. De la misma manera, las estaciones monitoreadas por el Inocar registran anomalías térmicas de entre dos y tres grados en aguas Galápagos. Por ende, la región de medición Niño uno más dos registró incrementos de casi cuatro grados sobre los promedios históricos. Claramente, la acumulación de energía térmica incrementa los niveles de evaporación hacia la atmósfera.
Vulnerabilidad de la franja costera e incremento en el nivel del mar
Paralelamente, las proyecciones meteorológicas identifican un riesgo sustancial de anegamiento en más de doscientas mil viviendas litorales. Indudablemente, la manifestación del fenómeno de El Niño coloca a setecientas cincuenta mil personas en zonas propensas a inundaciones. Por consiguiente, las provincias de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas concentran la mayor vulnerabilidad geotécnica. Por ende, la elevación del nivel del mar entre veintiocho y treinta y tres centímetros agrava el impacto de los aguajes. Esencialmente, la conjunción de mareas altas con lluvias intensas amenaza la infraestructura urbana.
Asimismo, los informes de investigadores oceanográficos subrayan que el nivel de alerta procura anticipar las tareas de limpieza. Efectivamente, el seguimiento del fenómeno de El Niño contempla la evaluación continua de vientos e indicadores atmosféricos. Por lo tanto, las autoridades prevén que la reunión del cuatro de septiembre redefina las acciones operativas provinciales. Indiscutiblemente, la saturación de los suelos costeros puede desencadenar deslizamientos de tierra y aluviones peligrosos. Asimismo, la respuesta de las cuencas hidrográficas dependerá de la continuidad de las tormentas.

Déficit de precipitaciones e incendios forestales en la región interandina
Por otra parte, la Sierra ecuatoriana afronta una realidad climática diametralmente opuesta caracterizada por la escasez prolongada de lluvias. Efectivamente, la influencia del fenómeno de El Niño intensifica la sequía meteorológica en los valles interandinos y zonas de alta montaña. Por consiguiente, la supresión de precipitaciones eleva la susceptibilidad de los bosques nativos ante incendios forestales de gran magnitud. Por lo tanto, los registros oficiales contabilizan más de dos mil quinientos eventos con quince mil hectáreas destruidas. Indiscutiblemente, la pérdida de cobertura vegetal amenaza la conservación de las fuentes hídricas.
De la misma manera, la escasez de humedad combinada con altas temperaturas propicia la rápida propagación del fuego en la vegetación seca. De este modo, la presencia del fenómeno de El Niño obliga a reforzar las patrullas de control en áreas protegidas. Por ende, los municipios andinos apelan al uso responsable de las reservas de agua para evitar un desabastecimiento generalizado. Claramente, la coexistencia de inundaciones en la Costa y sequía en la Sierra configura un desafío de gestión pública. Esencialmente, la articulación de los estamentos estatales permitirá mitigar los daños socioeconómicos.
Para obtener más información sobre el monitoreo meteorológico y alertas climáticas en el país, puedes consultar el portal del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR). Asimismo, para revisar los planes de respuesta y mapas de vulnerabilidad territorial, puedes ingresar al sitio web de la Secretaría de Gestión de Riesgos del Ecuador.
Fuente: lahora.com.ec