La exportación de crudo en semanas podría verse gravemente afectada por la escalada de la guerra en Medio Oriente, según advirtió el ministro de Energía de Catar, Saad Al Kaabi. De acuerdo con sus declaraciones al diario británico Financial Times, el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel podría provocar la suspensión de la producción de petróleo y gas en el Golfo Pérsico en un corto plazo.
Esta situación, además, podría elevar el precio del barril de petróleo hasta los USD 150, generando fuertes repercusiones en la economía mundial. En consecuencia, analistas y organismos internacionales siguen con atención el desarrollo del conflicto, debido a su potencial impacto en la estabilidad energética global.
Ataques a instalaciones energéticas agravan la crisis
El riesgo de que la exportación de crudo en semanas se detenga no es solo una advertencia hipotética. De hecho, Catar ya reportó afectaciones directas en su infraestructura energética.
El ministro Saad Al Kaabi explicó que, incluso si el conflicto terminara inmediatamente, su país tardaría “semanas o meses” en restablecer un ciclo normal de entregas. Esto se debe a los ataques registrados contra instalaciones de gas natural licuado (GNL).
La empresa Qatar Energy informó que el parón en la producción de GNL y productos asociados responde a “fuerzas de causa mayor”. Este término se utiliza para describir circunstancias extraordinarias que impiden cumplir con las obligaciones contractuales.
En particular, la compañía mencionó ataques con drones iraníes contra instalaciones ubicadas en las ciudades industriales de Ras Laffan y Mesaieed, dos centros estratégicos para la industria energética catarí.
Arabia Saudita también suspende producción
La crisis energética regional también alcanzó a Arabia Saudita, uno de los mayores productores de petróleo del planeta. Esta semana, el país suspendió temporalmente la producción en la refinería de Ras Tanura, ubicada en el Golfo Pérsico.
Ras Tanura es el complejo petrolero más grande de Arabia Saudita y uno de los mayores del mundo. Sin embargo, fue atacado en dos ocasiones por drones lanzados desde Irán, lo que obligó a detener parte de sus operaciones.
En este contexto, la posibilidad de que la exportación de crudo en semanas se paralice genera creciente preocupación entre los mercados internacionales de energía.
Además, Al Kaabi recordó que Catar es el segundo mayor productor mundial de gas natural licuado. Aunque solo exporta una pequeña parte de su producción a Europa, el continente podría verse seriamente afectado.
Esto ocurriría porque los compradores asiáticos podrían superar a los europeos en las pujas por el gas disponible, reduciendo así el suministro energético para varios países.
Riesgo en el estrecho de Ormuz y presión en los precios
Otro factor crítico es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas mundial. Este paso se encuentra bajo control de Irán.
Si los petroleros y buques mercantes no logran atravesar esta vía, la exportación de crudo en semanas podría interrumpirse de forma significativa.
Los mercados ya han empezado a reaccionar. El petróleo Brent para entrega en mayo subió más de un 2 % en el Mercado de Futuros de Londres, superando los USD 87 por barril, cuando antes de la guerra se comercializaba en USD 72.
Por su parte, el petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia para Ecuador, alcanzó los USD 80 por barril, frente a los USD 67 registrados antes del conflicto.
Ante este escenario, Al Kaabi lanzó una advertencia contundente:
“Esto derribará las economías del mundo (…) Si esta guerra continúa durante algunas semanas, el crecimiento del PIB mundial se verá afectado”.
El ministro también alertó sobre una posible reacción en cadena en las industrias, debido al aumento del precio de la energía y a la escasez de insumos.
Impacto global: inflación, escasez y tensión política
La interrupción de la exportación de crudo en semanas no solo afectaría al mercado energético. El estrecho de Ormuz también es clave para el transporte de fertilizantes, plásticos e incluso alimentos destinados a los países de la región.
Por lo tanto, un bloqueo o interrupción en esta ruta podría desencadenar problemas en las cadenas de suministro globales.
El propio Al Kaabi advirtió que el precio del gas podría subir hasta los USD 40 por millón de unidades térmicas británicas (BTU), casi cuatro veces más que antes del inicio de la guerra.
En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su preocupación por el impacto económico del conflicto.
La directora del organismo, Kristalina Georgieva, señaló que la guerra contra Irán está poniendo a prueba una vez más la resiliencia de la economía mundial. Además, advirtió que si el conflicto se prolonga podría afectar los precios de la energía, la confianza de los mercados, el crecimiento económico y la inflación global.
Llamado internacional a frenar el conflicto
Las advertencias no provienen únicamente del ámbito económico. Este viernes, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, pidió detener la escalada del conflicto.
El funcionario subrayó que la guerra podría tener enormes repercusiones económicas y medioambientales para todo el mundo.
Por ello, instó a los Estados involucrados a desescalar la situación de inmediato, con el objetivo de evitar una crisis energética y económica de mayor magnitud.
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Fuente:
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