El tribunal federal de Brooklyn inició el juicio contra Huawei por conspiración criminal, fraude bancario y robo de secretos comerciales a firmas de EE.UU.
Nueva York, Estados Unidos. Un tribunal federal del distrito de Brooklyn inició formalmente el juicio penal contra el gigante tecnológico chino Huawei Technologies, acusado por el Departamento de Justicia estadounidense de conspiración delictiva, fraude bancario continuado y robo de secretos comerciales en una causa que tensa al máximo la geopolítica bilateral.
Claves del proceso penal contra Huawei en Brooklyn
- Acusaciones fiscales: Violación de sanciones económicas internacionales contra Irán y apropiación de propiedad intelectual de firmas estadounidenses.
- Sanciones millonarias en juego: El Gobierno estadounidense busca decomisos multimillonarios y prohibiciones definitivas en el sistema financiero de EE.UU.
- Posición corporativa: Huawei se declaró no culpable y denunció que las acusaciones responden a motivaciones políticas proteccionistas.
- Antecedentes judiciales: El expediente legal tiene su raíz en la sonada detención de la directora financiera Meng Wanzhou en Vancouver en 2018.
Una disputa de seguridad nacional y supremacía tecnológica
La fiscalía federal expuso ante el jurado que Huawei operó durante años a través de empresas fachada para introducir componentes electrónicos en Irán, ocultando deliberadamente los nexos ante entidades bancarias globales que prestaban servicios en territorio estadounidense. Asimismo, los fiscales presentaron pruebas periciales sobre la sustracción sistemática de código fuente y patentes de empresas tecnológicas norteamericanas.
Por su parte, los letrados defensores de la corporación tecnológica china alegaron que el Departamento de Justicia extralimitó sus competencias territoriales, buscando frenar por la vía judicial la competitividad del mayor proveedor de equipos 5G y telecomunicaciones del mundo.
Impacto en el comercio internacional
El desarrollo del litigio en los tribunales neoyorquinos es seguido con suma atención por Wall Street y Pekín. Analistas geopolíticos coinciden en que un veredicto condenatorio cerraría definitivamente cualquier intento de acercamiento regulatorio entre Washington y los gigantes de telecomunicaciones orientales.








