- El célebre intérprete admitió haber atravesado trastornos alimenticios y un 2,6% de grasa corporal durante Rocky III.
- Reconoció el uso de sustancias y exigencias extremas para mantener musculatura en la pantalla de cine.
- A sus 80 años acumula nueve cirugías de espalda, dos de hombro y tres fusiones vertebrales.
- Sus declaraciones coinciden con el próximo lanzamiento de la película biográfica I Play Rocky.
A sus 80 años, la estrella del cine de acción Sylvester Stallone ofreció una descarnada reflexión sobre las devastadoras consecuencias físicas que le provocó moldear su figura para protagonizar franquicias emblemáticas como Rocky y Rambo. En una extensa entrevista concedida a The New York Times en el marco del filme biográfico I Play Rocky, el actor admitió que la búsqueda de una estética imponente en la década de 1980 derivó en una obsesión incontrolable que comprometió severamente su bienestar.
Stallone relató que, aunque en la entrega inaugural de 1976 concibió al boxeador de Filadelfia como un sujeto común y de complexión natural, el éxito global lo impulsó a transformar su físico en una suerte de armadura visual. Para filmar Rocky III en 1982, redujo su grasa corporal a un alarmante 2,6%, un extremo que le detonó episodios de bulimia y mareos crónicos. «Se convirtió en una obsesión muy grave; no podía retener casi nada en el estómago», confesó el actor al recordar las jornadas de rodaje.
Cirugías múltiples y secuelas en el cine de acción
La leyenda cinematográfica también admitió abiertamente haber utilizado esteroides y compuestos farmacológicos para alcanzar niveles de definición que resultaban imposibles mediante entrenamientos tradicionales. «Nadie lo consigue sin aditivos; si vas a intentar mantenerte así durante seis meses comiendo yogur, no va a suceder», remarcó con franqueza el astro hollywoodense, recomendando a las nuevas generaciones prudencia y asesoramiento profesional.
La insistencia en ejecutar sus propias escenas de riesgo le pasó una factura quirúrgica monumental: nueve operaciones de espalda, dos de hombro y tres fusiones cervicales. Estas revelaciones sobre los sacrificios corporales de las figuras del espectáculo se suman a los debates sobre producciones históricas analizadas en el catálogo de las mejores series de televisión del siglo 21 según New York Times, donde el rigor interpretativo marca la memoria de las audiencias.
De acuerdo con registros de la SAG-AFTRA, los protocolos para dobles de acción han evolucionado para proteger la salud de los intérpretes modernos. La cinta I Play Rocky, protagonizada por el joven Anthony Ippolito en el rol de Stallone, debutará en salas de cine en noviembre para retratar la génesis del mito que cambió la historia del entretenimiento mundial.




