- Estudios con georradar revelaron cavidades artificiales bajo la formación geológica Durupinar en Turquía.
- El yacimiento, situado en la provincia de Agri cerca del monte Ararat, es asociado con el mítico relato bíblico.
- Científicos detectaron estructuras paralelas en ángulo recto que no coinciden con capas geológicas naturales.
- Arqueólogos de universidades turcas e internacionales planean perforaciones de laboratorio para contrastar datos.
Un equipo multidisciplinario de científicos y geofísicos de universidades de Turquía y Estados Unidos detectó, mediante el uso de tecnología avanzada de radar de penetración terrestre (GPR) y tomografía de resistividad eléctrica, la presencia de posibles corredores subterráneos, cámaras y estructuras simétricas bajo la formación rocosa de Durupinar, ubicada en el distrito de Dogubayazit, provincia de Agri, en el este de Turquía.
La formación geológica, descubierta originalmente en la década de 1950 y situada a unos 30 kilómetros al sur del monte Ararat, ha sido objeto de intensos debates arqueológicos debido a que sus dimensiones exteriores y su singular silueta en forma de quilla de barco coinciden con las descripciones históricas y bíblicas atribuidas al Arca de Noé.
Estructuras simétricas en ángulo recto bajo el subsuelo
Los recientes escaneos tridimensionales revelaron líneas paralelas continuas y compartimentos con esquinas en ángulo recto a una profundidad de entre 3 y 5 metros bajo la superficie, una disposición arquitectónica que difícilmente se atribuye a procesos sedimentarios o erosivos puramente naturales.
Científicos del Centro de Investigación del Arca de Noé, en colaboración con el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, explicaron que las anomalías magnéticas y de resistividad sugieren la existencia de espacios vacíos o rellenos de material de diferente densidad respecto al lecho de roca circundante.
Muestras de suelo y rocas extraídas previamente en el yacimiento por la Universidad Técnica de Estambul y la Universidad Agri Ibrahim Cecen identificaron sedimentos con presencia de sustancias arcillosas y vestigios de materiales marinos datados entre los años 5500 y 3000 antes de Cristo, época asociada con el periodo calcolítico en Mesopotamia.
Cautela científica y futuras perforaciones arqueológicas
Pese a la expectativa generada por los hallazgos geofísicos, la comunidad científica internacional ha llamado a la cautela metodológica. Arqueólogos especializados en el Cercano Oriente señalan que los datos de radar constituyen hipótesis preliminares que demandan comprobación empírica directa mediante excavaciones controladas y dataciones por radiocarbono.
El interés global por descubrimientos históricos y proyectos culturales de gran calado coincide con eventos en los que la Feria del Libro de Quito 2026 reúne a más de 50 autores y 130 stands promoviendo el conocimiento científico, la divulgación histórica y el análisis crítico de la literatura antigua.
Investigadores de la revista científica internacional National Geographic destacan que el equipo de campo alista una nueva fase de prospección no invasiva con núcleos de perforación estratigráfica para determinar si las cavidades albergan maderas fosilizadas o elementos artificiales creados por civilizaciones del mundo antiguo.




