El embalse Mazar vuelve a su cota máxima de 2.153 metros sobre el nivel del mar este lunes 2 de febrero de 2026, tras dos meses de niveles descendentes. Este hito se alcanzó gracias al aumento significativo en los caudales de los ríos tributarios, impulsado por las lluvias de las últimas horas. El repunte es una noticia crucial para la generación eléctrica nacional, especialmente en un contexto donde Ecuador no cuenta con energía importada desde Colombia.
De acuerdo con el reporte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el embalse había comenzado a descender desde el 2 de diciembre, llegando a bajar hasta 17 metros a inicios de enero. Sin embargo, una tendencia sostenida de recuperación en las últimas semanas culminó con el retorno a su nivel máximo de operación. Este proceso refleja la directa relación entre las precipitaciones y la seguridad energética del país.
El embalse Mazar vuelve a su cota máxima gracias a ríos en estado normal
Los ríos Yanuncay, Machángara, Tarqui y Tomebamba, principales afluentes del embalse, presentan caudales aumentados y se encuentran en estado normal. Este incremento es resultado directo de las precipitaciones registradas durante el día domingo. La Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Etapa EP) es la entidad encargada de monitorear estos cuerpos de agua.
Asimismo, Etapa EP proyecta un pronóstico alentador para las próximas horas. La probabilidad de nuevas precipitaciones se estima superior al 80%, lo que sugiere una posible estabilidad o incluso un mantenimiento de los niveles actuales. Por tanto, las condiciones climáticas continúan siendo un factor favorable para la recarga del reservorio.
La recuperación del embalse es vital para la autonomía energética
La importancia de este logro no es solo operativa, sino estratégica. En consecuencia, contar con el embalse Mazar en su cota máxima proporciona un colchón fundamental para el sistema eléctrico nacional. Este recurso hídrico se convierte en una pieza clave para cubrir la demanda interna ante la ausencia de importaciones desde Colombia.
Además, esta recuperación mitiga el riesgo de posibles restricciones o racionamientos de energía. No obstante, las autoridades y entidades de control mantienen la vigilancia constante. La gestión eficiente del recurso y la planificación a mediano plazo siguen siendo imperativas para sostener esta favorable condición.
La confirmación de que el embalse Mazar vuelve a su cota máxima de 2.153 metros marca un punto de inflexión positivo para la matriz energética ecuatoriana. Este nivel, alcanzado tras un periodo de preocupante descenso, se sustenta en el comportamiento favorable de los ríos tributarios y las lluvias recientes. Finalmente, este escenario refuerza la autonomía del país y subraya la importancia de una gestión integral y sostenible del agua para la generación eléctrica.
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