El embalse de Mazar, parte fundamental de la infraestructura energética del país, está a punto de completar su volumen total de almacenamiento. Este recurso hídrico es esencial para el funcionamiento de la central hidroeléctrica homónima, y su estado actual refleja el impacto de las condiciones climáticas recientes en la región. El embalse de Mazar se llena de forma progresiva, gracias a las precipitaciones que han marcado el transcurso de mayo en las zonas altas del Austro ecuatoriano.
Evolución de la cota del embalse en mayo de 2026
Desde el inicio del mes hasta el sábado 16 de mayo de 2026, se ha registrado un ascenso notable en el nivel del agua. A principios de este periodo, la cota se ubicaba en 2 132 metros sobre el nivel del mar. En tan solo 16 días, dicho valor ha aumentado en 20 metros, situándose ahora a solo un metro y medio de su límite superior, establecido en 2 153 metros. Este cambio demuestra cómo las lluvias estacionales modifican rápidamente las reservas hídricas disponibles. El embalse de Mazar se llena a un ritmo acelerado, impulsado por los aportes hídricos que recibe desde las cuencas circundantes.
El comportamiento del nivel del embalse está directamente ligado al régimen de lluvias. En este sentido, mayo se ha presentado como un mes determinante para recuperar y ampliar las reservas de agua. La variación observada confirma que los ciclos climáticos influyen de manera decisiva en la capacidad de almacenamiento y, por ende, en la producción de energía. El embalse de Mazar se llena y se posiciona en niveles óptimos, lo que representa una ventaja para la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
Situación de la Central Paute y su embalse cercano
En el contexto del complejo hidroeléctrico, la Central Paute ocupa un lugar destacado, siendo la segunda instalación de este tipo más grande de Ecuador, solo superada por Coca Codo Sinclair. Su propio embalse se encuentra a 1 985,49 metros sobre el nivel del mar, es decir, a aproximadamente seis metros de llegar a su cota máxima. Estas características permiten que la planta opere con un total de doce turbinas, distribuidas en sus fases A, B y C, lo que garantiza una capacidad de generación constante y confiable.
Es importante señalar que, según información oficial de Celec Sur, las turbinas de la central Mazar permanecían apagadas durante este sábado 16 de mayo. Esta medida responde a la estrategia de gestión de recursos, priorizando el almacenamiento de agua en lugar de su uso inmediato para generación. Así, el embalse de Mazar se llena sin que se produzca una salida significativa de caudal, lo que acelera su aproximación al límite de capacidad.
Aporte de los ríos y régimen de lluvias en la región
El abastecimiento de estos reservorios depende en gran medida de los cauces que recorren la zona de Cuenca y el Austro. Según informes de la Red Hidrometeorológica de Etapa, los cuatro ríos principales de la ciudad mantienen caudales dentro de rangos considerados normales. El río Tomebamba registró un flujo de 10,94 metros cúbicos por segundo, mientras que el Yanuncay alcanzó los 5,34 metros cúbicos por segundo. A estos se suman los ríos Machángara y Tarqui, que completan el sistema de alimentación.
Todos estos cursos de agua confluyen en el río Paute, el cual actúa como el reservorio principal que nutre directamente a la infraestructura de Mazar. El comportamiento del caudal del río Paute revela datos muy relevantes: en lo que va de mayo de 2026, el promedio es de 206,65 metros cúbicos por segundo. Esta cifra es la más alta registrada en todo el año, si se compara con los 75,85 metros cúbicos por segundo de abril, los 80 de enero y marzo, o los 116 de febrero. Con este volumen de ingreso, el embalse de Mazar se llena con una disponibilidad hídrica muy superior a la de meses anteriores.
Aporte a la generación eléctrica del país
El estado de estos embalses tiene una repercusión directa en la matriz energética de Ecuador. Datos proporcionados por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) indican que, en la fecha analizada, Coca Codo Sinclair aportaba el 42% de la generación hidroeléctrica nacional. Le seguía la Central Paute con un 31% y la central Sopladora con un 18%. Esta distribución muestra cómo cada instalación cumple un rol estratégico, y cómo el almacenamiento adecuado de agua asegura el suministro eléctrico para todo el territorio.
En resumen, las condiciones climáticas y el comportamiento de los ríos han permitido un avance sustancial en las reservas hídricas. El embalse de Mazar se llena gracias a las lluvias y a la contribución de las cuencas locales, acercándose cada vez más a su máxima capacidad y fortaleciendo la seguridad energética del país.
Fuente: El Comercio
