El Concejo Metropolitano de Quito aprobó una nueva ordenanza que modificará el mecanismo de cobro de la Tasa de Recolección de Basura (TRB) a partir de 2026. La decisión establece que este rubro se incluirá en la planilla de agua potable, en lugar de la factura eléctrica. Esto es parte de una estrategia orientada a garantizar la sostenibilidad financiera del sistema de gestión de residuos y promover criterios de equidad social.

La medida fue adoptada con 14 votos a favor y responde a la suspensión unilateral del cobro de la tasa a través de la planilla de luz. Esta decisión fue dispuesta por el Gobierno Nacional, lo que obligó a varios municipios del país a replantear sus esquemas de financiamiento para este servicio esencial.
Ordenanza busca sostenibilidad y justicia social
La normativa aprobada corresponde a la Ordenanza para la Sostenibilidad y Mejora del Servicio de Gestión Integral de Residuos Sólidos. Esta combina principios de corresponsabilidad ciudadana, justicia tarifaria y sostenibilidad ambiental. Según la administración municipal, el objetivo es asegurar la continuidad del servicio de recolección, transporte y disposición final de residuos sólidos. Sin afectar la salud pública ni el ambiente.
Desde el Municipio se señaló que la ciudad no se quedó inmóvil ante la eliminación del cobro en la planilla eléctrica. En cambio, planteó una alternativa técnica para mantener el servicio sin trasladar cargas injustas a la ciudadanía.
Pabel Muñoz defiende el nuevo modelo de cobro
Durante la sesión del Concejo Metropolitano, el alcalde Pabel Muñoz afirmó que Quito actuó con responsabilidad frente al problema generado por la decisión del Ejecutivo. Explicó que el nuevo esquema permitirá garantizar el servicio y, al mismo tiempo, incentivar un consumo responsable del agua potable.
Muñoz insistió en que la ciudad mantiene una visión de largo plazo, tanto en la gestión de residuos como en otros proyectos estratégicos. Esto incluye la ampliación del Metro hacia el norte de la capital.
Participación de sectores y respaldo técnico
El concejal Fidel Chamba, presidente de la Comisión de Presupuesto, destacó que la ordenanza fue construida a través de mesas de trabajo con distintos sectores, incluido el industrial. Este proceso participativo permitió incorporar observaciones. Se ajustó la normativa para que responda a la realidad de cada tipo de usuario.
Chamba subrayó que el sistema aprobado asegura la continuidad de un servicio esencial, protegiendo tanto la salud pública como el entorno ambiental de la ciudad.
Consumo de agua como base para el cobro
Uno de los ejes centrales del nuevo modelo es la relación directa entre el consumo de agua potable y la generación de residuos. De acuerdo con estudios técnicos municipales, existe una correlación del 92,49 % entre ambas variables. Esto respalda la decisión de establecer una tarifa basada en el consumo.
El concejal Emilio Uzcátegui explicó que, bajo este esquema, quien más agua consume genera más residuos. Esto permite un cobro más justo y proporcional. Las estimaciones municipales indican que 6 de cada 10 usuarios pagarán lo mismo o menos que cuando la tasa se incluía en la planilla eléctrica. Esto beneficia al 59 % de los usuarios.
Alcance ampliado y reglas claras
La ordenanza amplía el alcance del cobro de la TRB e incorpora espacios de uso colectivo como mercados municipales, casas comunales, estadios y ligas barriales. Además, se establece una hoja de ruta de seis meses para diseñar un modelo específico de cobro para el sector industrial, considerando sus particularidades productivas.
Asimismo, se aclara que los organizadores de eventos públicos deberán asumir la Tasa de Servicio de Aseo en Eventos Públicos u Otros (TOSA). Con esto se busca cubrir los costos de limpieza y manejo de residuos generados en estas actividades.
El gerente general del sistema de aseo, Juan Pablo Pozo, señaló que el propósito no es solo mantener las calles limpias. También se busca construir un sistema sostenible que pueda sostenerse en el tiempo frente al crecimiento urbano y los efectos del cambio climático.
Cobro iniciará en febrero de 2026
El cobro de la Tasa de Recolección de Basura a través de la planilla de agua potable se aplicará desde febrero de 2026. Esto será correspondiente al consumo registrado en enero de ese año. Durante el debate, se incorporaron observaciones de varios concejales. Este proceso fue producto del trabajo técnico coordinado entre el Municipio y el sector industrial.
Reforma a la Contribución Especial de Mejoras
En la misma sesión, el Concejo Metropolitano aprobó la reforma a la Contribución Especial de Mejoras (CEM). Esta fue impulsada por el alcalde Pabel Muñoz para corregir inequidades históricas en el cobro de obras públicas.
La reforma plantea que el costo de las obras ya no recaiga únicamente sobre los frentistas. En cambio, se distribuirá entre todos los beneficiarios reales. Si una obra beneficia a dos barrios, el valor se dividirá entre ambos. Si el impacto es parroquial, zonal o distrital, el cobro se aplicará de manera proporcional.
Con este nuevo esquema, un vecino que antes podía pagar alrededor de USD 500 por la rehabilitación de su calle podría pagar apenas un dólar. Esto es posible al repartirse el costo entre todos los beneficiarios.
La normativa incorpora cuatro niveles de aplicación —local, parroquial, zonal y distrital—. Además, amplía el plazo máximo de pago de 10 a 20 años. Esto permitirá cuotas más bajas para las familias. Esta reforma se aplicará únicamente a las obras ejecutadas a partir de 2026 mediante presupuestos participativos.
Fuente: Quito Informa
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