Salud mental y ejercicios
El ejercicio aeróbico ha sido ampliamente reconocido como una de las estrategias más efectivas para potenciar la salud mental, respaldado por una sólida evidencia científica. Diversos estudios recientes destacan que la práctica regular de actividades aeróbicas, como caminar, trotar o correr, no solo mejora la condición física. Además, tiene un impacto positivo en el bienestar psicológico. La evidencia publicada en revistas de alto impacto, como The BMJ, confirma que el ejercicio aeróbico es un tratamiento eficaz para la depresión. De hecho, se resaltan modalidades accesibles y sencillas que pueden integrarse en la rutina diaria.
Mejoras en todo aspecto
La importancia de incorporar ejercicio aeróbico, ya sea caminar o correr, en la salud mental también se refleja en un metaanálisis global divulgado en el British Journal of Sports Medicine. Este estudio establece que realizar entre 30 y 40 minutos de actividad física, de tres a cinco veces por semana, puede reducir significativamente los síntomas de ansiedad, depresión y estrés. Además, investigaciones en The Lancet Public Health evidencian que metas alcanzables, como caminar alrededor de 7 mil pasos diarios, están asociadas con una disminución en los riesgos de mortalidad y enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, se demuestra que incluso niveles moderados de actividad física generan beneficios sustanciales en la salud general.
Respaldo científico
Estos hallazgos científicos coinciden con la experiencia de miles de corredores en diferentes países. Una encuesta realizada por CORREMITIERRA a cerca de 9 mil participantes reveló que el 34,42% considera que el principal beneficio de correr es mejorar su estado de ánimo, mientras que el 33,57% afirma que aumenta su energía diaria. Además, un 18,52% corre para reducir el estrés y la ansiedad, y un 10,64% destaca el fortalecimiento de su autoestima. Los expertos explican que correr estimula la liberación de endorfinas y neurotransmisores relacionados con el bienestar. Por otra parte, mejora la calidad del sueño, reduce el estrés fisiológico y fortalece la percepción de logro personal. En definitiva, el ejercicio aeróbico tiene un papel fundamental en la regulación emocional.
Complemento terapéutico
Aunque correr no reemplaza la atención psicológica en casos de trastornos severos, funciona como un complemento terapéutico respaldado científicamente que ayuda a fortalecer la resiliencia emocional. En este sentido, el ejercicio aeróbico aporta una base sólida para potenciar el bienestar. Como afirmó Jorge Andrés Orozco, director de CORREMITIERRA, “Correr es mucho más que una actividad física, es una herramienta de transformación personal y colectiva. Nos emociona conectar con este mensaje, porque refleja nuestro propósito: demostrar que cualquiera puede empezar a correr y que el movimiento cambia vidas”.
Fuente: La Patria
