El fin del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2028 no garantiza que Ecuador alcance una economía sólida y sostenible. Aunque el país muestra mejores ingresos fiscales y mayor acceso a financiamiento externo, persisten problemas estructurales como el déficit fiscal, el bajo crecimiento y la dependencia del petróleo. Expertos advierten que estabilizar no significa transformar.

Más ingresos fiscales, pero con límites políticos
Ecuador atraviesa una etapa clave dentro de su programa con el FMI. Según el análisis del exviceministro de Economía, Juan Carlos Alarcón, el país ha logrado aumentar sus ingresos públicos, pasando de 35,5% del PIB en 2025 a 37,3% en 2026.
Este incremento responde a reformas tributarias y ajustes en el gasto público. Sin embargo, mantener este ritmo no será sencillo debido al alto costo político que implican estas medidas, especialmente en un contexto de elecciones frecuentes y creciente rechazo social a nuevos impuestos.
Alarcón señala que el verdadero reto no es solo recaudar más, sino sostener ese esfuerzo sin generar mayor presión política y social.
Déficit fiscal y bajo crecimiento siguen siendo el gran problema
Aunque Ecuador logró volver a los mercados internacionales con una emisión de $4.000 millones en 2026, la situación fiscal todavía presenta señales de fragilidad.
El déficit primario no petrolero alcanzó -5,1% del PIB en 2025 y se proyecta en -3,3% en 2026. Esto significa que, sin los ingresos petroleros, las cuentas públicas continúan en números rojos.
A esto se suma un crecimiento económico limitado de apenas 2,5% anual y una Inversión Extranjera Directa de solo 0,5% del PIB, reflejando que la transformación productiva sigue siendo débil y lenta.
Los tres escenarios que enfrenta Ecuador después del FMI
De cara al final del programa con el FMI en 2028, Juan Carlos Alarcón plantea tres posibles escenarios para la economía ecuatoriana.
Escenario optimista: crecimiento sostenido y menos dependencia
En el mejor escenario, Ecuador logra consolidar reglas fiscales sólidas, fortalecer sus instituciones y atraer inversión privada en sectores estratégicos como minería, hidrocarburos y energía.
Esto permitiría reducir la dependencia del petróleo y del propio FMI, generando más empleo, mayores ingresos y una sostenibilidad fiscal más estable.
Sin embargo, este camino requiere continuidad política, seguridad jurídica y reformas que sobrevivan a los cambios de gobierno.
Escenario base: estabilidad frágil y dependencia continua
Este es considerado el escenario más probable. Ecuador cumpliría con el acuerdo, mantendría acceso a financiamiento externo y evitaría una crisis inmediata, pero sin corregir sus debilidades estructurales.
La economía seguiría creciendo poco, dependiendo del petróleo y manteniendo déficits persistentes. Con el tiempo, esta fragilidad podría obligar al país a buscar un nuevo acuerdo con el FMI.
Sería una situación de alivio temporal, pero no de transformación real.
Escenario adverso: crisis y regreso urgente al FMI
El peor escenario contempla factores como una caída del precio del petróleo, crisis política o desastres naturales.
En este caso, el ajuste fiscal sería insuficiente, bajarían las reservas internacionales y Ecuador perdería acceso a financiamiento externo.
Esto obligaría a una renegociación urgente de deuda con el FMI y otros acreedores, con mayores recortes, más conflictividad social y deterioro económico.
Sin reformas estructurales no habrá sostenibilidad
El exministro de Economía Mauricio Pozo advierte que actualmente el FMI mantiene una postura más flexible con Ecuador, permitiendo desembolsos incluso con metas incumplidas.
Sin embargo, esa flexibilidad no resuelve el problema de fondo.
Pozo sostiene que el país necesita una verdadera reforma del Estado: reducción del tamaño del sector público, revisión de subsidios ineficientes, cambios en la seguridad social y una reforma tributaria que amplíe la base de contribuyentes.
Según su visión, el problema no está solo en conseguir financiamiento, sino en corregir una estructura estatal costosa y poco sostenible.
El verdadero desafío será sostener la disciplina sin el FMI
El programa con el FMI ha permitido reducir el riesgo país, aumentar reservas y recuperar el acceso a mercados internacionales.
Pero la gran pregunta sigue siendo si Ecuador podrá mantener esa disciplina fiscal sin la presión externa del organismo internacional.
Después de casi una década de acuerdos con el Fondo, la conclusión de los expertos es clara: el FMI ha servido para estabilizar la economía, pero todavía no ha logrado transformarla.
El reto de Ecuador no será salir del programa, sino demostrar que puede sostener su economía por sí mismo.
Fuente: La Hora
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