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Ecuador al borde del desabastecimiento: la crisis de combustibles expone una fragilidad histórica

crisis de combustibles

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Filas en gasolineras reflejan un problema estructural

Las largas filas en las gasolineras de ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca y Manabí no son producto únicamente del temor ciudadano ni de compras anticipadas. La crisis de combustibles que vive Ecuador revela una debilidad mucho más profunda: la pérdida de capacidad de refinación nacional y la alta dependencia de combustibles importados.

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Desde el 8 de mayo, miles de conductores han enfrentado dificultades para abastecerse de gasolina extra y súper, mientras varias estaciones reportan cupos reducidos. Aunque inicialmente se habló de acaparamiento, la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburífero (ARCH) confirmó que apenas dos de las 1.392 gasolineras del país habrían incurrido en esa práctica.

Ecuador importa más de lo que produce

El verdadero problema está en la estructura energética del país. Ecuador consume cerca de 300.900 barriles diarios de combustibles, pero importa aproximadamente el 85% del diésel y el 71% de las naftas necesarias para producir gasolina.

La situación se agrava porque la Refinería de Esmeraldas, principal complejo de refinación del país, opera apenas al 33% de su capacidad luego del incendio registrado el 1 de marzo. Esto obliga a depender aún más del mercado internacional, pese a que Ecuador continúa exportando petróleo crudo.

Esta contradicción evidencia una de las mayores debilidades del sistema energético nacional: producir petróleo, pero no contar con suficiente capacidad para transformarlo en combustibles de consumo interno.

Factores internacionales empeoran la escasez

La tensión en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, ha elevado los costos logísticos y generado retrasos en la llegada de buques cargueros. Esto impacta especialmente a países vulnerables como Ecuador, que ya enfrenta una crisis interna por la debilidad de su infraestructura energética.

A esto se suman restricciones de movilidad por el toque de queda, el ajuste mensual de precios de los combustibles y la reacción de los conductores que buscan llenar sus tanques antes de nuevos incrementos.

El resultado ha sido una presión adicional sobre estaciones de servicio y terminales estratégicas como El Beaterio, en el sur de Quito.

La Refinería Esmeraldas, el gran punto débil

La Refinería de Esmeraldas concentra el 63% de la capacidad nacional de refinación, pero arrastra años de fallas, incendios y constantes paralizaciones. Cada incidente operativo obliga al país a importar más combustible y aumenta la exposición frente a cualquier crisis internacional.

Esta dependencia convierte a la refinería en el principal punto vulnerable de la seguridad energética nacional. Mientras no exista una modernización real, Ecuador seguirá reaccionando ante emergencias sin resolver el problema de fondo.

El país necesita cambios urgentes en su matriz energética

Expertos y analistas coinciden en que Ecuador debe adoptar decisiones estructurales para evitar que estas crisis se repitan. Entre las medidas urgentes están ampliar la capacidad de almacenamiento estratégico, modernizar las refinerías, mejorar la logística de importación y distribución, y abrir un debate serio sobre biocombustibles y transporte eléctrico.

Otros países ya avanzaron en esa dirección. Brasil fortaleció los biocombustibles, Chile amplió su infraestructura de almacenamiento y Colombia impulsa mezclas crecientes de biodiésel y etanol.

Ecuador todavía puede seguir ese camino, pero necesita voluntad política y planificación de largo plazo.

La falta de transparencia también agrava la crisis

Otro factor clave es la comunicación oficial. Cuando la información sobre abastecimiento, producción e importaciones llega tarde o es contradictoria, aumenta la incertidumbre y se disparan las compras anticipadas.

La opacidad genera más presión sobre el sistema y profundiza la percepción de escasez. La ciudadanía necesita claridad, no solo controles y sanciones.

La crisis actual fue detonada por factores externos, pero su origen está dentro del país: años de decisiones postergadas que hoy pasan factura.

Fuente: Diario El Comercio

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