Ecuador atraviesa una de las etapas más críticas de su historia contemporánea. El más reciente informe de International Crisis Group (ICG), titulado “¿Un paraíso perdido? La lucha de Ecuador contra el crimen organizado”, revela que en los primeros seis meses de 2025 se registraron más de 4.500 homicidios, la cifra más alta en décadas.

A pesar de los estados de excepción y la intervención militar en zonas de alto riesgo, las políticas de seguridad del presidente Daniel Noboa solo lograron un efecto temporal. El documento concluye que el país se encuentra inmerso en una “espiral de violencia” sin señales de estabilización duradera.
El retroceso de los avances logrados en 2024
Durante 2024, Ecuador experimentó una reducción del 17% en los homicidios intencionales, una cifra que generó esperanza en medio del caos. Sin embargo, esa tendencia se revirtió drásticamente en 2025.
La violencia se concentra especialmente en la costa del Pacífico, donde se ubica el 70% de los homicidios del país. Provincias como Guayas, Esmeraldas, Manabí y El Oro se han convertido en campos de batalla entre pandillas locales y redes internacionales del narcotráfico, que disputan el control de territorios y rutas marítimas.
De corredor de tránsito a epicentro del narcotráfico
Según el estudio, Ecuador pasó de ser un país de tránsito de droga a convertirse en una plataforma de exportación de cocaína.
La ubicación estratégica de sus puertos marítimos, la dolarización que facilita el lavado de activos y una institucionalidad débil han convertido al país en un punto clave para los cárteles internacionales.
Tras el asesinato en 2020 de Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, líder de Los Choneros, se desató una guerra criminal entre facciones. Hoy, Los Lobos operan en al menos siete provincias y mantienen lazos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, mientras Los Choneros continúan vinculados al Cártel de Sinaloa.
Influencia extranjera y crimen transnacional
El informe de ICG advierte sobre la infiltración de mafias balcánicas, particularmente redes albanesas, que han establecido alianzas con organizaciones locales. Estas utilizan el comercio bananero como fachada para el envío de cocaína hacia Europa.
Los decomisos récord en España y Bélgica, de hasta 13 toneladas por operación, confirman el poder logístico que Ecuador ofrece al crimen transnacional.
Esta expansión ha puesto en riesgo no solo la seguridad pública, sino también la economía formal, ante el creciente lavado de dinero y la infiltración del narcotráfico en sectores legales.
Crisis en las cárceles y control del crimen desde dentro
La situación penitenciaria en Ecuador sigue siendo uno de los reflejos más crudos del colapso estatal. Desde 2021, más de 500 personas han sido asesinadas dentro de los centros de reclusión, la mayoría en Guayaquil.
La Penitenciaría del Litoral, epicentro de las masacres, registró 119 muertes en un solo mes, convirtiéndose en símbolo del deterioro institucional.
Según el informe, las cárceles se han transformado en centros de operación criminal, donde se cobran sobornos por favores administrativos: borrar antecedentes cuesta USD 400, y una boleta de excarcelación puede alcanzar los USD 1.000.
Un guardia penitenciario describió su trabajo como “un ejercicio suicida”, ante la falta de protección y la amenaza constante de las mafias internas.
Corrupción e impunidad: la raíz del problema
El 90% de los delitos violentos en Ecuador quedan impunes, de acuerdo con los datos de Crisis Group.
El documento señala sobornos en el sistema judicial, vínculos entre redes criminales y autoridades locales, y la infiltración de corrupción en las Fuerzas Armadas, lo que obstaculiza cualquier intento de control estatal.
Aunque los despliegues militares han reducido temporalmente los índices de violencia, al retirarse las fuerzas, la criminalidad resurge con mayor fuerza.
El informe concluye que la militarización proyecta poder, pero no restablece el orden ni reconstruye la confianza de la ciudadanía.
Recomendaciones del informe para recuperar el país
International Crisis Group recomienda al gobierno ecuatoriano adoptar una estrategia integral y sostenida, que combine la coerción con el fortalecimiento institucional.
Entre las medidas sugeridas están:
- Fortalecer la policía comunitaria y los sistemas de inteligencia civil.
- Reformar las cárceles y eliminar el control de las bandas internas.
- Cerrar las rutas logísticas del narcotráfico, especialmente en puertos y aeropuertos.
- Combatir la corrupción en todos los niveles del Estado.
- Coordinar la cooperación internacional para apoyar la reconstrucción institucional, no solo la militarización.
El informe cierra con una advertencia contundente: Ecuador debe decidir entre continuar una “guerra sin fin” o reconstruir el tejido social y estatal desde sus cimientos. Sin una política de Estado sólida, el país corre el riesgo de perder su lucha por la seguridad pública y la confianza ciudadana.
Fuente: Infobae
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