Los recientes cortes de luz registrados durante el feriado de Semana Santa encendieron las alarmas en Ecuador. Lo que parecía un hecho aislado se repitió en varias ciudades y, según expertos, podría ser una señal clara de un problema energético más profundo.

Apagones sorprendieron a Quito y Guayaquil
Durante el feriado, múltiples sectores de Quito y Guayaquil reportaron cortes de electricidad inesperados.
En la capital, barrios del norte y sur sufrieron interrupciones que duraron entre dos y cuatro horas, mientras que en Guayaquil también hubo reportes en zonas como el Guasmo sur y otros sectores urbanos.
Además, ciudades como Esmeraldas y Huaquillas también registraron problemas similares, generando malestar ciudadano.
Sin respuestas oficiales claras
Hasta el cierre de los reportes, entidades como el Ministerio de Energía de Ecuador y empresas eléctricas no ofrecieron explicaciones concretas sobre las causas de estos racionamientos.
Este silencio ha incrementado la incertidumbre entre los usuarios.
Expertos advierten déficit energético
Especialistas coinciden en que la raíz del problema es un déficit en la generación eléctrica.
El analista Darío Dávalos señala que el sistema eléctrico está “estresado”, lo que obliga a realizar cortes para equilibrar la oferta con la demanda.
Por su parte, José Alvear explica que el país no está generando suficiente energía para cubrir el consumo actual, lo que provoca apagones selectivos.
La demanda supera a la generación
El problema radica en que la demanda de electricidad es mayor que la capacidad de producción del país.
Esto incluye limitaciones tanto en hidroeléctricas como en otras fuentes de energía, lo que obliga a las autoridades a aplicar cortes para evitar un colapso del sistema.
Menos lluvias afectan a hidroeléctricas clave
La situación se agrava por la falta de lluvias, que ha reducido el nivel de agua en centrales fundamentales como el Complejo Hidroeléctrico Paute.
Este sistema, que incluye centrales como Mazar, Molino y Sopladora, ha visto caer significativamente sus embalses, afectando su capacidad de generación.
Desde marzo, el nivel del embalse de Mazar ha descendido de forma preocupante, acercándose a niveles críticos.
Coca Codo Sinclair también opera con limitaciones
Otra central clave, Coca Codo Sinclair, tampoco está generando a su máxima capacidad.
Aunque tiene un potencial de 1.500 megavatios, recientemente produjo poco más de un tercio de ese total, lo que evidencia la crisis en el sistema eléctrico.
Conclusión
Los apagones durante Semana Santa no fueron hechos aislados, sino una señal de alerta sobre el estado del sistema energético en Ecuador. La combinación de alta demanda y baja generación, agravada por la falta de lluvias, podría anticipar un escenario más complejo en los próximos meses.
Fuente: Ecuavisa
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