El crecimiento económico de Ecuador en 2025 ha traído titulares optimistas, especialmente por el avance del sector no petrolero. Sin embargo, detrás de las cifras alentadoras se esconde una realidad más compleja: una economía que crece, sí, pero que no logra traducirse en mejoras reales para la población.

La economía no petrolera muestra cifras positivas, pero engañosas
El sector no petrolero registró un crecimiento del 4,3 % en 2025, superando incluso el crecimiento total del país (3,7 %). A primera vista, esto parece una señal clara de diversificación económica. No obstante, al analizar la última década, el panorama cambia.
El crecimiento promedio anual de esta “otra economía” —excluyendo petróleo y minería— ha sido apenas del 1,8 %, una cifra modesta que evidencia un avance limitado y sostenido más por inercia que por transformación estructural.
El petróleo deja de ser motor y se convierte en lastre
En contraste, el sector petrolero y sus derivados no solo ha perdido peso, sino que ha registrado un decrecimiento promedio del -1,2 % en los últimos diez años. Esto ha provocado que, lejos de impulsar la economía, se convierta en un factor que resta dinamismo.
Mientras tanto, el sector no petrolero ha tenido que sostener el crecimiento general, aunque sin la fuerza suficiente para generar un verdadero salto económico.
Más población, pero no más riqueza por persona
Entre 2015 y 2025, la población ecuatoriana creció a un ritmo promedio del 1,5 % anual. Este dato es clave: el crecimiento económico prácticamente iguala al crecimiento poblacional.
¿El resultado? En términos per cápita, el país no avanza. Hay más producción, pero también más habitantes, lo que diluye cualquier mejora en el ingreso individual y mantiene la percepción de estancamiento.
Un ciclo económico repetitivo y sin reformas
La economía ecuatoriana parece atrapada en un patrón cíclico. En años bisiestos como 2016, 2020 y 2024 se han registrado caídas económicas, seguidas de rebotes cada vez más débiles.
Este comportamiento no responde al azar, sino a la falta de políticas estructurales que rompan con la dependencia de factores políticos y coyunturales. Sin cambios profundos, el crecimiento actual podría ser solo temporal.
El crecimiento de 2025: ¿avance real o espejismo?
Aunque el 4,3 % de crecimiento no petrolero en 2025 es una cifra positiva, no garantiza una mejora sostenida. Sin reformas económicas que impulsen productividad, inversión y estabilidad, el país podría enfrentar nuevamente una desaceleración en los próximos años.
El desafío no es solo crecer, sino crecer mejor.
Fuente: Diario Expreso
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