- La industria de la construcción, responsable del 7% de las emisiones globales de CO₂, enfrenta una revolución biotecnológica.
- A diferencia del cemento tradicional, que es un material pasivo y contaminante, este nuevo sistema biotecnológico está «vivo».
- El proceso de crecimiento de este material se basa en la fotosíntesis.
La industria de la construcción, responsable del 7% de las emisiones globales de CO₂, enfrenta una revolución biotecnológica. Un equipo de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) ha desarrollado un innovador sustituto del hormigón en Suiza basado en cianobacterias. Este material no solo es ecológico, sino que tiene la capacidad de autorepararse y capturar activamente dióxido de carbono de la atmósfera.
Un material fotosintético que limpia el aire
A diferencia del cemento tradicional, que es un material pasivo y contaminante, este nuevo sistema biotecnológico está «vivo». Las cianobacterias se integran en un hidrogel imprimible en 3D que facilita el transporte de luz y nutrientes. Al utilizar este sustituto del hormigón en Suiza, los edificios dejan de ser fuentes de emisiones para convertirse en sumideros de carbono que funcionan de forma similar a un árbol adulto.
La biomineralización y el reto de sustituir el hormigón en Suiza
El proceso de crecimiento de este material se basa en la fotosíntesis. Cuando los microorganismos absorben CO₂, inician un proceso de biomineralización que transforma el gas en carbonato de calcio. Esta reacción refuerza la estructura internamente, convirtiendo al sustituto del hormigón en Suiza en una opción mucho más duradera. Según los investigadores, el material puede almacenar hasta 26 mg de CO₂ por gramo, superando con creces al hormigón reciclado.
Capacidad de autoreparación y futuro de la construcción
Una de las mayores ventajas de esta tecnología es su capacidad de «cicatrización». Si aparecen microfisuras, la entrada de humedad reactiva a las bacterias, las cuales secretan minerales para sellar la grieta automáticamente. Aunque el uso de este sustituto del hormigón en Suiza ya se ha probado con éxito en estructuras de tres metros de altura, el siguiente paso es escalar su producción para revestimientos de fachadas inteligentes.
En conclusión, la búsqueda de una alternativa sostenible ha llevado a la ingeniería macromolecular a imitar a la naturaleza. Este avance promete transformar las ciudades en ecosistemas activos que combaten el cambio climático de forma permanente. Finalmente, el despliegue del sustituto del hormigón en Suiza marcará el inicio de una era donde la arquitectura y la biología convergen para construir un futuro más limpio y eficiente.
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Fuente:
xataka




