- El consumo eléctrico por habitante creció 23,1 % entre 2015 y 2025 en el Ecuador.
- El Balance Energético Nacional 2025 fijó la demanda media en 1.749 kWh por persona al año.
- El sector transporte continúa como el mayor consumidor de energía primaria con el 49,6 %.
- El informe oficial sirve como base técnica para planificar la infraestructura frente al estiaje.
En un contexto de riguroso análisis macroeconómico sobre la sostenibilidad de los recursos estratégicos del país, el Ministerio de Ambiente y Energía presentó este jueves 24 de septiembre de 2026 en la ciudad de Quito el informe oficial del Balance Energético Nacional (BEN) 2025. El documento técnico reveló que el consumo eléctrico por habitante en Ecuador experimentó un crecimiento sostenido del 23,1 % a lo largo de la última década (periodo comprendido entre 2015 y 2025), alcanzando un promedio de 1.749 kilovatios hora (kWh) por cada ciudadano al cierre del último ejercicio anual analizado.
Evolución de la matriz de consumo y demanda per cápita
El estudio retrospectivo evidencia una transformación estructural en los patrones de consumo doméstico, comercial e industrial del territorio nacional. Hace una década, el indicador de consumo per cápita se situaba en 1.421 kWh anuales por habitante, impulsado entonces por un parque residencial con menor equipamiento tecnológico. Hacia 2020 la cifra se incrementó a 1.589 kWh, consolidando una curva ascendente que refleja la urbanización acelerada, la masificación de aparatos de climatización en las provincias costeras y la digitalización de procesos productivos en las principales urbes del país.
De acuerdo con los datos analizados por técnicos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), la oferta de energía bruta en 2025 totalizó 286 millones de barriles equivalentes de petróleo (BEP), experimentando una leve contracción del 0,9 % respecto al año previo debido a factores de estacionalidad hidrológica en las cuencas de la vertiente amazónica y del río Paute.
Dominancia del transporte y matriz secundaria de energía
En el desglose sectorial del consumo final de energía en el Ecuador, el sector transporte ratificó su posición como el mayor demandante absoluto, absorbiendo el 49,6 % de toda la energía consumida en el país, concentrada prioritariamente en derivados fósiles como diésel y gasolinas. La industria manufacturera se ubicó en segundo lugar con una participación del 17,6 %, seguida muy de cerca por el sector residencial con el 13,4 % del total nacional.
Respecto a la composición energética final, las gasolinas lideraron el abastecimiento con el 30,3 %, escoltadas por el diésel con el 29,8 % y la electricidad, que representó el 18,5 % del consumo global consolidado. Informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierten que la alta dependencia de combustibles importados para movilidad y generación térmica somete las cuentas fiscales ecuatorianas a presiones macroeconómicas continuas, exigiendo una aceleración planificada de la transición hacia fuentes renovables no convencionales como la energía solar y eólica.
Planificación frente a la vulnerabilidad climática y estiaje
El reporte del BEN 2025 adquiere especial relevancia en la coyuntura energética actual, donde la severidad de los periodos secos estacionales obliga a coordinar planes de eficiencia y contingencia operativa. La interconexión entre la alta demanda residencial y las limitaciones de potencia firme coincide con los acuerdos de autorregulación productiva, semejante a cuando se informó que la desconexión programada de industrias alivia la demanda eléctrica por estiaje para salvaguardar las reservas de agua en los principales embalses hidroeléctricos del Austro.
Autoridades de la cartera energética y analistas económicos coincidieron en que el informe servirá como hoja de ruta vinculante para priorizar inversiones público-privadas en proyectos geotérmicos, mantenimiento de turbinas y modernización de redes de transmisión eléctrica de alta tensión, garantizando la seguridad energética y la competitividad productiva del Ecuador durante la próxima década.
Tendencias históricas y metas de descarbonización energética
El Balance Energético Nacional 2025 detalla además que, si bien la capacidad instalada de generación hidroeléctrica creció significativamente durante la década pasada con la incorporación de centrales emblemáticas como Coca Codo Sinclair y Sopladora, la vulnerabilidad hidrológica del país impone acelerar la diversificación de la canasta energética. En 2025, el 78,2 % de la generación eléctrica nacional provino de fuentes hídricas, mientras que el 20,4 % correspondió a generación térmica alimentada por búnker, fuel oil y gas natural.
Analistas del sector eléctrico advierten que el incremento del 23,1 % en el consumo per cápita refleja un crecimiento de la demanda vegetativa que requiere incorporar al menos 500 megavatios de potencia firme anuales durante el próximo quinquenio para evitar déficits de suministro durante los periodos de estiaje prolongado. Esta proyección técnica respalda la necesidad de fomentar marcos regulatorios transparentes para la autogeneración privada y la inversión en sistemas de almacenamiento energético mediante baterías de gran escala.
El informe concluye subrayando la urgencia de implementar programas obligatorios de etiquetado de eficiencia energética en electrodomésticos y motores industriales, fomentando una cultura de uso racional de la energía que permita desacelerar el crecimiento de la curva de demanda sin frenar la actividad económica del país.
La viceministra de Electricidad enfatizó que el país no puede postergar las reformas tarifarias técnicas que incentiven el ahorro energético en horas de mayor demanda nacional, sugiriendo la implementación de medidores inteligentes bidireccionales en urbanizaciones residenciales e industrias para que los usuarios puedan comercializar sus excedentes de generación solar fotovoltaica directamente a la red de distribución pública.
La adecuada gestión de la demanda constituirá el factor determinante para asegurar la sostenibilidad del sistema interconectado ecuatoriano.




