El nuevo Gobierno de Nasry ‘Tito’ Asfura inició su mandato el 27 de enero de 2026 en un contexto complejo para Honduras. Con el respaldo expreso del presidente estadounidense Donald Trump, el mandatario asume el poder con dos grandes desafíos por delante. Por un lado, debe reactivar la economía. Por otro, enfrentar la inseguridad en el país más violento de Centroamérica, pese a la reciente reducción en la tasa de homicidios.

Una economía condicionada por el desempleo y la pobreza
Uno de los principales retos del nuevo Ejecutivo será el empleo. Analistas consultados por la Agencia EFE coinciden en que la generación de trabajo marcará el rumbo de la administración de Asfura.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo bajó del 8,9 % en 2021 al 4,9 % en 2025. Además, el número de personas ocupadas creció un 9,5 % el año pasado. Sin embargo, el problema estructural persiste. Alrededor de tres millones de hondureños se encuentran sin empleo o en condición de subempleo, lo que impacta directamente en los niveles de pobreza y en la dinámica económica nacional.
Más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza en un país de aproximadamente diez millones de habitantes. Además, la economía depende fuertemente de las remesas familiares enviadas desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos. Estas remesas superan el 25 % del Producto Interno Bruto (PIB). Por lo tanto, esta alta dependencia externa representa una vulnerabilidad ante cambios en la política migratoria o económica estadounidense.
Crecimiento proyectado y reducción del Estado
El Banco Central de Honduras proyecta un crecimiento económico del 4 % del PIB para 2026. Por esto, se abre una ventana de oportunidad para el nuevo Gobierno. No obstante, los analistas señalan que ese crecimiento deberá traducirse en mejoras concretas para la población.
Entre las propuestas planteadas figura la reducción del tamaño del Estado, una medida aplicada en otros países de la región y prometida por Asfura durante su campaña. El objetivo sería mejorar la eficiencia del gasto público. Así se generaría un entorno más favorable para la inversión y el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, considerada clave para dinamizar el empleo.
Seguridad: el desafío de las maras y el narcotráfico
En materia de seguridad, el panorama es igualmente complejo. Honduras continúa siendo el país más inseguro de Centroamérica y uno de los más violentos del mundo sin estar en guerra, según organismos internacionales.
El Gobierno saliente de Xiomara Castro implementó un estado de excepción desde diciembre de 2022, que concluyó justo antes de la toma de posesión de Asfura. Por eso, la administración anterior atribuye a esa medida una reducción de la tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes en 2022 a 23 en 2025, un descenso calificado como “histórico”.
Sin embargo, diversos sectores cuestionan el impacto real de la medida, al señalar que no logró frenar la extorsión y que derivó en denuncias reiteradas de violaciones de derechos humanos. Además, las “maras” y las redes del narcotráfico mantienen un fuerte control territorial. Operan con un poder de fuego que, según analistas, supera las capacidades militares del país. Por ello, Honduras sigue siendo un territorio de tránsito clave para el tráfico internacional de drogas.
Más allá del crimen: seguridad alimentaria, salud y educación
Los desafíos no se limitan a la violencia. Expertos subrayan que la seguridad también debe entenderse en términos de seguridad alimentaria y estabilidad social. Impulsar reformas institucionales, como una ley marco del Consejo Nacional de Defensa, figura entre las tareas pendientes.
Asimismo, los problemas estructurales en salud y educación requieren atención urgente. Aunque el país ha heredado infraestructura hospitalaria, persiste la escasez de medicamentos. Para algunos analistas, junto con el empleo, la salud será uno de los principales termómetros de la gestión en los primeros meses.
Los primeros 100 días, clave para la confianza
En un contexto donde “todo apremia”, como señalan los expertos, los primeros 100 días del Gobierno serán determinantes para generar confianza ciudadana. La percepción de cambios reales en empleo, seguridad y servicios públicos podría marcar la diferencia entre consolidar apoyo político o enfrentar una rápida decepción social.
El mandato de Asfura comienza bajo presión, con el respaldo internacional de Estados Unidos y la expectativa interna de resultados concretos. Economía y seguridad no solo son los principales retos. También son las variables que definirán la estabilidad política y social del país en los próximos años.
Fuente: Agencia EFE
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