Mientras muchas familias celebran en casa, emprendedores del sector gastronómico convierten la Navidad en una jornada de esfuerzo, sacrificio y servicio para miles de comensales.
La Navidad no siempre significa descanso. Para decenas de dueños de negocios gastronómicos en Ecuador, estas fechas representan uno de los momentos de mayor trabajo del año. Entre cocinas, mercados y puestos callejeros, hombres y mujeres dejan de lado los festejos tradicionales para cumplir con su clientela y sostener sus ingresos.
José Andrade, propietario de la Cevichería Bahiense, ubicada en el sector de La Floresta, al norte de Quito, es uno de ellos. De origen manabita y con más de tres décadas en la cocina, Andrade asegura que la gastronomía es una profesión exigente, especialmente en fechas festivas.
“Todos los días trabajamos y en Navidad no es la excepción. Nuestro descanso llega después, cuando empieza el nuevo año”, comenta mientras prepara ceviches, encebollados y arroz con mariscos.
Para él, el único momento familiar llega al finalizar la jornada: una cena sencilla, un abrazo y la satisfacción de haber cumplido.
El sacrificio en los mercados populares
En el Mercado Central de Quito, Gabriela Chunchillo lleva 18 años vendiendo embutidos. Chorizos, mortadelas y cueritos son los productos más buscados durante las fiestas.
“Si no trabajo, no como. Así de claro”, afirma. Para ella, Navidad significa sacrificio y responsabilidad, incluso si eso implica pasar menos tiempo con la familia.
Tradición y fe en Guayaquil
En Guayaquil, Héctor Estrada trabaja cada Navidad y Año Nuevo vendiendo encebollado, ceviche y guatita en el centro-oeste de la ciudad. Su rutina es intensa: combina vigilias religiosas con jornadas laborales que inician desde la madrugada.
“Es cansado, pero es un compromiso con la gente. Muchos no quieren cocinar y buscan un plato caliente”, explica.
Estrada reconoce que el trabajo en estas fechas es más duro, pero asegura que el esfuerzo vale la pena cuando ve a sus clientes satisfechos. Para él, la Navidad es trabajo, fe y familia, en ese orden.
La otra cara de la Navidad
Historias como las de José, Gabriela y Héctor reflejan una realidad poco visible: miles de ecuatorianos sostienen la economía popular incluso en las fechas más significativas del calendario. Para ellos, el verdadero regalo no está bajo el árbol, sino en la posibilidad de trabajar, servir y salir adelante con dignidad.
Más noticias:
Legalización del uso de suelo para bares en Riobamba: emprendedores piden reglas claras al Municipio.
Fuente:
