Ecuador cerró el 2025 con indicios claros de recuperación en el sector turístico; sin embargo, el verdadero desafío turístico en 2026 será transformar esos avances coyunturales en un crecimiento sostenido y estructurado. Aunque la conectividad aérea mejoró de forma significativa, persisten debilidades relacionadas con la planificación, la promoción internacional y la articulación institucional.
Conectividad aérea: un avance clave, pero insuficiente
Durante el 2025 se registraron progresos relevantes en conectividad, un factor determinante para el desafío turístico en 2026. El viceministro de Turismo, Mateo Estrella, destacó el retorno de vuelos directos como la ruta Guayaquil–Nueva York de LATAM, así como el reinicio de operaciones de aerolíneas como Spirit y JetBlue en Guayaquil. Además, se sumaron nuevas conexiones, entre ellas Gol desde Brasil vía Quito, Mexicana de Aviación y un incremento de frecuencias de aerolíneas europeas como Air Europa.
No obstante, aunque más del 90 % de los visitantes internacionales llegan por vía aérea, el fortalecimiento de la conectividad, por sí solo, no garantiza competitividad regional. Por ello, el desafío turístico en 2026 exige complementar estos avances con una estrategia integral que fomente mayor competencia y mejores condiciones para el viajero.
Estancamiento frente a la región
Desde el sector privado, Holbach Muñetón, presidente de Fenacaptur, advirtió que Ecuador continúa estancado en alrededor de 1,3 millones de visitantes internacionales. En contraste, países vecinos como Colombia, Perú, Costa Rica y El Salvador ya superaron ampliamente sus cifras prepandemia. Esta brecha evidencia que el desafío turístico en 2026 no es solo atraer vuelos, sino construir una política sostenida de promoción y posicionamiento.
Asimismo, Muñetón subrayó la ausencia de una hoja de ruta consensuada tras la fusión institucional que afectó al sector. Hasta ahora, no existe claridad sobre mercados prioritarios, ferias internacionales ni lineamientos de promoción, lo que incrementa la incertidumbre para el desafío turístico en 2026.
Fondo de promoción y planificación estratégica
Uno de los puntos críticos es la activación del fondo de promoción turística, estimado en 39 millones de dólares. Según el sector, este recurso debería estar operativo desde enero para definir destinos estratégicos como Estados Unidos, Europa u Oriente. Sin planificación clara, el desafío turístico en 2026 corre el riesgo de diluirse en acciones aisladas e improvisadas.
Estrategias provinciales que marcan el camino
A nivel local, algunas provincias ya avanzan con modelos de articulación. En el Azuay, la prefectura impulsa una estrategia integral basada en el fortalecimiento de la gastronomía, la capacitación de la cadena de valor y la promoción cultural y natural mediante la marca Visita Azuay. Además, se proyecta una mejora en la conectividad aérea con la ruta Cuenca–Quito–Baltra–Cuenca prevista para 2026, un hito relevante para el desafío turístico en 2026.
Un año decisivo para el turismo ecuatoriano
En conclusión, el desafío turístico en 2026 será determinante para el futuro del sector. Los avances en conectividad y las experiencias provinciales demuestran que el potencial existe. Sin embargo, su consolidación dependerá de una planificación clara, una promoción internacional efectiva y una articulación real entre el Estado, el sector privado y los gobiernos locales. Sin una estrategia sostenida, Ecuador seguirá avanzando a medias; con ella, el turismo puede convertirse en un pilar clave para la reactivación económica y social del país.
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Fuente:
www.expreso.ec
