- El reglamento de Sociedades Anónimas Deportivas entró en vigor tras su publicación en el Registro Oficial.
- Únicamente el club 9 de Octubre presentó su trámite de conversión ante las autoridades del deporte.
- Equipos como Barcelona SC, Universidad Católica y Liga de Quito aplican cautela por cargas fiscales.
- La normativa demanda auditorías financieras externas y declaraciones juradas de origen de fondos.
La vigencia del reglamento que viabiliza la conversión de clubes de fútbol en Sociedades Anónimas Deportivas inauguró un nuevo marco legal en el balompié ecuatoriano, aunque la mayoría de los planteles opta por la cautela antes de migrar a este formato. La normativa quedó ratificada en el Suplemento 312 del Registro Oficial el pasado 24 de junio de 2026, facultando a las instituciones tradicionales a dejar atrás el régimen civil sin fines de lucro para constituirse como entidades mercantiles.
Pese a la apertura reglamentaria, solo el conjunto de 9 de Octubre, participante de la Serie B, consignó su documentación formal ante el Ministerio del Deporte con el fin de transformarse en una entidad corporativa. Las demás escuadras de la LigaPro prefieren evaluar con detenimiento las implicaciones tributarias que acarrea prescindir del modelo asociativo, el cual opera bajo la premisa democrática de un socio, un voto y goza de exenciones tributarias con la condición de reinvertir la totalidad de sus utilidades.
Debate financiero y tributario sobre las Sociedades Anónimas Deportivas
Al pasar a ser Sociedades Anónimas Deportivas, las instituciones quedan bajo la tutela y fiscalización de la Superintendencia de Compañías, asumiendo las obligaciones de cualquier compañía mercantil. Dirigentes como Pablo Ortiz, presidente de Universidad Católica, explicaron que el régimen vigente impone el pago de gravámenes tributarios sobre ingresos comerciales, contratos publicitarios y transferencias de deportistas que antes estaban exentos.
En esa misma línea de prudencia se encuentra Barcelona SC, cuyo directorio anunció preliminarmente la opción de convertirse en sociedad anónima en agosto, pero suspendió la iniciativa. La dirección general del club guayaquileño determinó que el plantel debe resolver primero sus pasivos financieros y consolidar sus divisiones formativas antes de someterse a una reestructuración accionaria. Liga de Quito adoptó un criterio similar, priorizando el saneamiento económico interno antes de modificar su figura estatutaria.
Esta cautela de los clubes convive con la alta exigencia deportiva de la temporada, donde escuadras estelares compiten en duelos intensos como cuando Liga de Quito remonta y vence a Universidad Católica en la definición de las etapas de la LigaPro.
Transparencia y fiscalización en el nuevo marco societario
El reglamento incorpora estrictos mecanismos de control patrimonial para prevenir el ingreso de dineros irregulares en los equipos. Los representantes legales de cada club deben remitir declaraciones juramentadas sobre el origen lícito de sus recursos ante la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE), además de someter sus balances a auditorías contables externas debidamente acreditadas.
Con estas medidas de supervisión, las Sociedades Anónimas Deportivas buscan dinamizar la llegada de inversión privada al fútbol nacional. No obstante, las principales instituciones del país prefieren salvaguardar su identidad asociativa y patrimonio institucional mientras no se clarifiquen los incentivos fiscales para el desarrollo formativo.




