El presidente Daniel Noboa prepara su segunda movilización ciudadana para el 11 de septiembre en Guayaquil, donde la Daniel Noboa marcha Guayaquil busca consolidar respaldo político bajo el discurso de paz y justicia. Sin embargo, analistas identifican objetivos electorales y de fortalecimiento institucional detrás de esta estrategia.
La convocatoria presidencial se realizará desde el Palacio de Cristal hasta el Malecón Simón Bolívar a las 09:00, solicitando a los asistentes vestir camiseta blanca. Esta segunda movilización sigue el patrón establecido en Quito el 12 de agosto, cuando marchó hacia la Corte Constitucional en protesta por las suspensiones provisionales de artículos legales gubernamentales.
Guayaquil presenta un escenario estratégico diferente, considerando que concentra el 31,67% de los homicidios nacionales según el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado. De los 4.619 homicidios intencionales registrados en el primer semestre de 2025, esta ciudad portuaria mantiene los mayores índices de violencia criminal del país.
Táctica Electoral Dentro de Campaña Permanente
Santiago Nieto, consultor político de Informe Confidencial, proyecta mayor respaldo ciudadano guayaquileño comparado con la capital. «En Guayaquil hemos visto marchas impresionantes como las de Jaime Nebot por motivos similares», explica, sugiriendo que los porteños apoyan este tipo de medidas debido a la problemática de seguridad.
El especialista evalúa que la Daniel Noboa marcha Guayaquil forma parte de tácticas no permanentes dentro de una estrategia general de largo plazo. Considera que Noboa, con su formación en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica, aplica comunicación política disruptiva para mantener cercanía con la ciudadanía.
«Bajo la noción de campaña permanente, busca un Gobierno fuerte para llevar sus políticas adelante», señala Nieto. Además, representa las nuevas épocas electorales donde las instituciones estatales enfrentan crisis de credibilidad, fenómeno observable en Argentina y Estados Unidos.
Fortalecimiento de ADN Mediante Actos Partidistas
Oswaldo Moreno, analista político guayaquileño, cuestiona las causas específicas de la movilización presidencial. Aunque reconoce el derecho ciudadano de marchar, considera que presionar organismos sin control directo como la Corte Constitucional no resulta democráticamente apropiado.
Para Moreno, esta Daniel Noboa marcha Guayaquil constituye otro acto partidista similar a la convención nacional de ADN realizada el 6 de septiembre. «Es para validar o intentar fortalecer las filas de su movimiento político, más como actividad partidista de militancia», expresa.
El analista destaca que Guayaquil enfrenta problemas de inseguridad, sistema sanitario público deficiente, crisis educativa y tensiones entre el presidente y el alcalde Aquiles Álvarez. Advierte que el manejo energético será indicador crucial del respaldo gubernamental, más allá de las marchas oficiales.
Mensaje de Fuerza Política y Agenda Gubernamental
Juan Rivadeneira, consultor político, identifica múltiples mensajes en la estrategia presidencial. Primero, aborda directamente el complejo problema de seguridad guayaquileña, buscando sumar personas para generar un acto de fuerza política significativo.
La movilización busca avanzar en la agenda gubernamental, especialmente tras las respuestas a los fallos de la Corte Constitucional sobre las preguntas de consulta popular. «Hay una oportunidad importante para que el Gobierno envíe un mensaje respecto a su respuesta para reformular las preguntas», explica Rivadeneira.
Mientras la convención de ADN dirigió mensajes internos a la militancia juvenil, la Daniel Noboa marcha Guayaquil amplía el espectro etario considerando que la seguridad atraviesa todas las edades. Esta estrategia mantiene activo el proceso de campaña permanente previo a la consulta popular del 30 de noviembre.
Política de Securitización y División Social
María José Rodríguez, directora de Comunicación Estratégica Rodríguez & Baudoin, analiza que el Gobierno mantiene política de securitización priorizando la seguridad mientras descuida otros temas fundamentales.
«Es posible que haya más apoyo en Guayaquil porque el enemigo está más claro y violento», expresa Rodríguez. Señala que como nación hemos decidido poner principios y valores democráticos «entre paréntesis» durante esta guerra contra el crimen organizado.
La normalización de cadenas nacionales diarias sobre la lucha contra las mafias ha naturalizado el mensaje, reduciendo los efectos de ganancia en el perfil político presidencial. La Daniel Noboa marcha Guayaquil busca que la población perciba al Gobierno más cercano que al «establishment», responsabilizando a otras instituciones de los problemas nacionales.
Esta narrativa genera división social mediante un discurso maniqueo de «buenos y malos», donde el miedo ciudadano fortalece al Gobierno como única esperanza ante la crisis de seguridad nacional.
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