El presidente Daniel Noboa Azín se encamina hacia el referendo y consulta popular de 2025 con una ventaja política clave: la debilidad de los partidos tradicionales y la ausencia de una oposición estructurada. Aunque la Revolución Ciudadana (RC) mantiene su papel como principal fuerza contraria al régimen, su fragmentación interna y pérdida de influencia limitan su capacidad de incidencia en la campaña electoral.

Un escenario político marcado por el declive partidista
El panorama político ecuatoriano evidencia una profunda crisis de representatividad. Partidos que en el pasado tuvieron peso nacional, como el Partido Social Cristiano (PSC) o Pachakutik (PK), se han diluido dentro de la Asamblea Nacional y carecen de fuerza territorial. Otras agrupaciones, como la Izquierda Democrática, Unidad Popular, Centro Democrático, Sociedad Patriótica o Democracia Sí, subsisten como simples membretes. No tienen liderazgo visible ni respaldo ciudadano.
Según los últimos registros del Consejo Nacional Electoral (CNE), la mayoría de estos partidos apenas superaron el 1% de votos en las elecciones presidenciales anteriores. En conjunto, fuera de las candidaturas de Daniel Noboa y Luisa González, las restantes fuerzas políticas no lograron ni el 12% del total del electorado.
La Revolución Ciudadana: una oposición en crisis
La Revolución Ciudadana, movimiento liderado por el expresidente Rafael Correa, llega a este proceso electoral con un desgaste notable. Tras perder el control de la Asamblea Nacional por primera vez desde 2013, el correísmo ha enfrentado divisiones internas, casos judiciales de corrupción y el distanciamiento de sus figuras emblemáticas. Este debilitamiento dificulta su capacidad para estructurar una campaña sólida contra las propuestas del Gobierno. Especialmente frente a temas sensibles como la creación de una Asamblea Constituyente o la apertura de bases militares extranjeras en el país.
A pesar de ello, la RC sigue siendo el principal referente de la oposición política y liderará la campaña por el “No” en las preguntas más controversiales del referendo.
La estructura de la campaña y los bloques políticos
El CNE autorizó la campaña electoral entre el 1 y el 13 de noviembre. Establecieron un Fondo de Promoción Electoral de USD 209.080, que será dividido equitativamente entre las dos tendencias: Sí y No. Por disposición del organismo, la RC solo podrá participar oficialmente en dos de las preguntas: las relacionadas con la Asamblea Constituyente y la reducción del número de legisladores. En los temas sobre bases militares y financiamiento estatal a los partidos, fue inhabilitada. Daniel Noboa se beneficia de este panorama, permitiendo a su equipo promover su visión con menos competencia.
Mientras tanto, los movimientos Creo y Amigo respaldarán las propuestas de Noboa. En cambio, Sociedad Patriótica dividirá su apoyo, promoviendo el “Sí” en algunas preguntas y el “No” en otras.
Entre los grupos que impulsarán el “No” se encuentran Centro Democrático, Unidad Popular, PID, Democracia Sí, Partido Socialista y Pachakutik, aunque su capacidad de movilización es limitada.
La estrategia de comunicación y el poder de las redes
La campaña de Noboa no se ha visto obstaculizada por las restricciones oficiales. Desde hace más de un año, el presidente ha promovido sus propuestas en eventos públicos y discursos institucionales. Destaca la necesidad de aprobar las reformas incluidas en el referendo.
Además, el uso de redes sociales ha sido determinante. Plataformas como Meta registran nuevas cuentas como Ahora Sí Ecuador y Yo voto Sí, creadas en octubre de 2025, que ya acumulan cerca de USD 20.000 en pauta digital a favor del Gobierno. El CNE, sin embargo, no ha logrado fiscalizar el gasto electoral en redes. Esto genera un vacío de control en un espacio de comunicación cada vez más influyente, que Daniel Noboa maneja con maestría.
El escepticismo ciudadano: el verdadero contrapeso
Aunque la oposición partidista se encuentra debilitada, el Gobierno enfrenta otro desafío: el escepticismo social. Tras múltiples procesos electorales, una parte significativa de la población muestra cansancio político y desconfianza institucional.
Este desencanto se ha visto alimentado por crisis económicas, ajustes en subsidios, y la militarización de las protestas sociales. Las denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos, surgidas tras la eliminación del subsidio al diésel, podrían convertirse en un factor de descontento que impacte en la campaña del referendo
Daniel Noboa llega al referendo de 2025 con un escenario político favorable, marcado por la debilidad de sus adversarios y el control del discurso público. No obstante, el desgaste ciudadano y la falta de confianza en la clase política podrían influir en la decisión final de los votantes. El resultado de la consulta no solo medirá la aceptación del Gobierno, sino también el pulso real del país. Esto es ante un sistema político fragmentado y una sociedad que exige respuestas concretas frente a sus problemas cotidianos.
Fuente: Primicias.ec
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