La contaminación ambiental y el cambio climático se han consolidado como factores determinantes en la salud humana. Ambos fenómenos alteran los equilibrios naturales y modifican las condiciones en las que vivimos. Por ello, su influencia se extiende tanto a enfermedades transmisibles como a patologías crónicas o no transmisibles. Así lo confirma Leire Goicolea, coordinadora del Comité Científico del proyecto ‘SEC-FEC Verde’, iniciativa conjunta de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC). Según sus palabras, estos elementos ambientales modifican riesgos, exposiciones y dinámicas sanitarias en todo el territorio.
Efectos sobre dos grandes grupos de patologías
La contaminación ambiental afecta de forma directa e indirecta al desarrollo de múltiples dolencias. En lo que respecta a las enfermedades no transmisibles, se observa una incidencia notable en trastornos cardiovasculares, problemas respiratorios, alteraciones renales, afecciones neurológicas y procesos oncológicos. La exposición continua a agentes contaminantes debilita sistemas orgánicos y aumenta la vulnerabilidad de las personas. Por otro lado, la contaminación ambiental también incide en enfermedades transmisibles. Esto ocurre por cambios en los ecosistemas, alteraciones en la distribución de vectores infecciosos, disminución de la calidad del agua y riesgos en la seguridad alimentaria. De este modo, el vínculo entre deterioro del entorno y propagación de enfermedades es cada vez más evidente y preocupante.
Jornada para abordar el reto sanitario
Para analizar y responder ante esta situación, la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) y la Sociedad Española de Cardiología organizaron una jornada dedicada a la salud ambiental y la sostenibilidad. En este encuentro participaron representantes de 16 sociedades médicas distintas. El resultado principal fue la creación del ‘Grupo de Trabajo de Salud Ambiental y Sostenibilidad’ de Facme. Su propósito fundamental es articular una respuesta científica, unificada y eficaz frente al impacto de la contaminación ambiental y el cambio climático sobre la salud. Aunque se prestará atención a diversas dolencias, el foco principal de estudio y acción serán las enfermedades no transmisibles, con énfasis especial en las patologías cardiovasculares.
Objetivos y líneas de actuación
La creación de este grupo responde a una necesidad clara: integrar visiones y conocimientos de distintas especialidades médicas. Según explica Goicolea, quien también coordinará este nuevo equipo, se busca promover documentos de consenso, impulsar investigación multicéntrica y elaborar posicionamientos comunes. Además, se facilitará una interlocución conjunta y sólida con las autoridades sanitarias. Todo ello con una meta central: proteger y mejorar la salud de toda la población frente a riesgos ambientales.
Por su parte, Andrés Íñiguez Romo, vicepresidente de Facme, destaca que la salud ambiental y la sostenibilidad constituyen hoy un reto sanitario de primer orden. Según su criterio, solo una respuesta coordinada, multidisciplinar y basada en evidencia científica puede generar soluciones válidas. Desde Facme, se asume el compromiso de impulsar este abordaje conjunto y crear espacios de colaboración entre instituciones médicas. Se trata de generar conocimiento útil, establecer consensos claros y elaborar recomendaciones prácticas para profesionales y administraciones.
En conclusión, problemas complejos y globales como el impacto de la contaminación ambiental solo pueden resolverse desde la cooperación. La interdisciplinariedad y el trabajo conjunto entre especialidades son claves para entender los riesgos y aplicar medidas preventivas o correctivas. Proteger el entorno es, en definitiva, proteger la salud humana en todas sus dimensiones.
Fuente: La Hora
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