La ciclovía en Guayaquil vuelve a ser tema de discusión urbana. Esto ocurre mientras el Municipio impulsa nuevos estudios y la infraestructura existente continúa deteriorada. Cada día, cientos de estudiantes se movilizan hacia universidades ubicadas en el centro y norte de la ciudad. En su mayoría usan transporte público, aunque este enfrenta congestión vial e inseguridad ciudadana.
Consultoría municipal para una red universitaria
En este contexto, el Municipio de Guayaquil adjudicó, el 11 de septiembre, una consultoría para estudiar una nueva red de ciclovía en Guayaquil en zonas universitarias. El contrato, por USD 123.000,09, fue asignado a la empresa Geocimientos. El plazo de entrega es de 120 días.
El estudio contempla parroquias del centro como Roca, Pedro Carbo, Rocafuerte, Bolívar y Olmedo. Además, incluye sectores del norte como Urdesa, Kennedy, Bellavista, Atarazana, parte de Los Ceibos, San Eduardo y Mapasingue. La empresa deberá presentar dos alternativas técnicas para las ciclorrutas en esta importante ciclovía.
Sin embargo, esta planificación avanza mientras la red actual sigue sin mantenimiento.
Seguridad vial y normas poco respetadas
Para Iker Quituisaca, estudiante de la Universidad de Guayaquil, la bicicleta sería una opción viable. No obstante, considera clave que se respete la distancia mínima de 1,50 metros entre la ciclovía y la calzada. Esta medida está contemplada en la ordenanza municipal, especialmente en áreas de la ciclovía.
Además, la normativa señala que los conductores deben ampliar la distancia al adelantar ciclistas. En la práctica, esto rara vez sucede. Luis Vela, quien se moviliza desde Los Ceibos hasta la Universidad Católica, afirma haber vivido constantes episodios de hostilidad vial.
Así, la ciclovía en Guayaquil no siempre garantiza seguridad para quienes la utilizan.
Infraestructura deteriorada y sin ampliación
La ciclovía construida hace cinco años, durante la pandemia, tiene una extensión de 21 kilómetros. Desde entonces, no ha recibido mantenimiento. Tampoco se ha ampliado, pese a que se ofrecieron 100 kilómetros adicionales en la administración anterior.
La señalización casi ha desaparecido. Los bolardos fueron retirados en varios tramos. Además, motos y autos invaden de forma constante la ciclovía en Guayaquil, incluso vehículos oficiales.
Falta de ejecución y control institucional
Expertos en movilidad activa cuestionan que estos estudios retrasen decisiones concretas. Alberto Hidalgo sostiene que muchos documentos terminan archivados. Esto afecta la ciclovía existente, ya que el Municipio cuenta con personal técnico para estos análisis.
Por esta razón, se solicitó información oficial sobre el futuro de la ciclovía existente. Hasta el cierre del reportaje, no hubo respuesta.
Derecho al espacio público y fiscalización
Desde la Coalición por la Movilidad Segura se insiste en ciclovías segregadas y protegidas. También se recalca la responsabilidad de los concejales para fiscalizar el uso de recursos públicos.
En definitiva, la ciclovía en Guayaquil refleja un problema estructural. La planificación avanza, pero la ejecución sigue pendiente. Esto limita el derecho ciudadano a una movilidad más segura y equitativa.
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Fuente:
www.expreso.ec
