El cambio climático causado por las emisiones de gases de efecto invernadero que genera la actividad económica mundial ha provocado un aumento notable de los días de calor húmedo peligrosos para la salud. Según datos recopilados, este tipo de jornadas en todo el planeta han pasado de una media de 10 días anuales en los años setenta a alcanzar los 23 días en la actualidad. Este incremento no es casual: está directamente vinculado al calentamiento global, tal como confirma un análisis reciente elaborado por el grupo de científicos y comunicadores Climate Central.
Responsabilidad humana en el aumento del riesgo
En primer lugar, el estudio señala que casi dos tercios, es decir, el 64 %, de los días de calor húmedo peligroso registrados desde 1970 se deben al cambio climático de origen antrópico. Además, en el año 2025 se estima que aproximadamente el 83 % de estas jornadas —19 de los 23 días totales— se han añadido exclusivamente por el calentamiento global provocado por la actividad humana.
Durante décadas, numerosas investigaciones han relacionado el aumento de las olas de calor y la temperatura media del planeta con el cambio climático. Incluso han cuantificado la responsabilidad de las grandes empresas de combustibles fósiles en la aparición de fenómenos térmicos extremos. Sin embargo, la mayoría de estos análisis se centraban únicamente en la temperatura del aire medida en la superficie terrestre.
Una nueva forma de medir el riesgo térmico
Por el contrario, el trabajo de Climate Central combina la temperatura con la humedad atmosférica, basándose en investigaciones recientes revisadas por pares, el estándar de rigor científico. El umbral establecido para definir un calor húmedo peligroso corresponde a una temperatura de bulbo húmedo igual o superior a los 25 °C.
En estas condiciones, muchas personas quedan expuestas a sufrir golpes de calor, en especial los adultos mayores y quienes no disponen de sistemas de refrigeración adecuados. Cabe mencionar que los riesgos crecen progresivamente a medida que se eleva este valor térmico combinado.
Para comprenderlo mejor, 25 °C de bulbo húmedo equivalen a una temperatura del aire de 37 °C con una humedad relativa del 40 % y una presión atmosférica de 1 atmósfera, condiciones habituales a nivel del mar. Aunque esa cifra pueda parecer baja, este indicador no mide lo mismo que la temperatura del aire seco. Refleja la sensación de agobio que produce la combinación de calor y humedad, así como el esfuerzo extra que debe realizar el organismo para regular su temperatura mediante la transpiración. Asimismo, la vulnerabilidad varía según la edad, el estado de salud y el grado de aclimatación de cada persona al entorno.
Zonas más afectadas en el mundo
En consecuencia, los mayores incrementos de días con calor húmedo peligroso se han registrado en las regiones tropicales húmedas, donde los valores de bulbo húmedo ya se encuentran cerca del límite de seguridad. Estas zonas comprenden América del Sur tropical, la costa occidental de África y el sudeste asiático, donde hoy se contabilizan al menos seis meses anuales con condiciones de riesgo.
Al desglosar por países, Brunei encabeza la lista con una media de 302 días entre 2016 y 2025. Le siguen Palau y Singapur con 280 días, Malasia con 277 y Camboya con 271. Entre las grandes ciudades, predominan las urbes del sudeste asiático, aunque también aparecen dos latinoamericanas: Belém, en Brasil, con 337 días, y Maracaibo, en Venezuela, con 283 jornadas de riesgo.
No obstante, el fenómeno no se limita a las zonas cálidas tradicionales. Incluso regiones áridas como la península arábiga, el centro de Australia y el suroeste de Estados Unidos ya presentan más días de calor húmedo peligroso que hace cincuenta años. En la Unión Europea, la situación es más moderada, pero no está exenta de cambios: Malta y Chipre pasaron de 1 día anual en los años setenta a 14 y 12 respectivamente, mientras que Albania, Italia y España registran hoy un día de riesgo al año, algo que antes no ocurría.
Importancia de considerar la humedad
Por último, este tipo de condiciones térmicas ha cobrado relevancia ante la próxima celebración de la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá, donde se prevé que varias sedes alcancen niveles de riesgo para la práctica deportiva. Los expertos advierten que el factor humedad suele pasarse por alto al evaluar el peligro del calor. La temperatura del aire solo ofrece una parte de la información; la otra mitad, oculta en la humedad, puede transformar jornadas aparentemente soportables en situaciones de alto riesgo. Esto sucede porque el aire cargado de humedad impide que el sudor se evapore con facilidad, dificultando la refrigeración natural del cuerpo y elevando considerablemente las probabilidades de sufrir complicaciones de salud.
Fuente: El País
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