La investigadora Kerry L. Ivey repasó la evidencia disponible sobre este producto y explicó por qué conviene evaluar el alimento en su conjunto y no solo por su contenido de grasa.
Evidencia científica que vincula el yogur con la salud del corazón
El consumo de yogur quedó bajo revisión en estudios recientes que lo vinculan con mejores indicadores de salud cardiovascular y con estrategias de envejecimiento saludable. Sin embargo, los especialistas advierten que la evidencia disponible todavía no alcanza para probar una relación causal ni para establecer una recomendación única sobre su consumo.
En una entrevista publicada por The Harvard Gazette, la profesora asistente de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard, Kerry L. Ivey, explicó que el interés científico por este alimento se relaciona con una pregunta más amplia. Busca comprender cómo sostener la vitalidad con el paso del tiempo mediante patrones de alimentación que combinen aporte nutricional y menor riesgo de enfermedades crónicas.
La revisión en la que participó la investigadora analizó trabajos sobre este derivado lácteo y reunió resultados que despertaron atención en la comunidad científica. Destacan especialmente su contenido proteico, su proceso de fermentación y su posible asociación con ciertos marcadores cardiometabólicos.
Consumo de yogur y menor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares
Comer yogur varias veces por semana fue asociado a menor riesgo de hipertensión. Grandes estudios realizados en Estados Unidos hallaron que las personas que consumían yogur al menos cinco veces por semana presentaban menor probabilidad de desarrollar presión arterial alta que aquellas que lo incorporaban con menor frecuencia.
En participantes con hipertensión, la ingesta de este alimento al menos dos veces por semana se vinculó con una reducción del 17 % del riesgo cardiovascular en mujeres y del 21 % en hombres. Los autores aclaran que esos resultados muestran asociaciones estadísticas y no una prueba directa de causa y efecto.
Otro hallazgo relevante surgió de un estudio desarrollado en Dinamarca. Allí se observó que reemplazar leche descremada o entera por yogur entero se asoció con una baja de entre un 11 % y un 13 % en el riesgo de cardiopatías. Este dato atrajo interés porque desafía lecturas centradas exclusivamente en el contenido de grasa saturada.
El yogur y su influencia sobre los niveles de colesterol
Una revisión de ensayos aleatorizados encontró que el yogur con probióticos puede contribuir a reducir el colesterol LDL total en personas con niveles levemente o moderadamente elevados. Ese resultado se sumó a otros trabajos observacionales que detectaron una relación entre consumo habitual y mejores marcadores del corazón.
Durante años, la discusión sobre el yogur estuvo marcada por la presencia de grasa saturada, sobre todo en las variedades enteras, un componente históricamente relacionado con el aumento del colesterol LDL. No obstante, la revisión señala que una mirada limitada a un nutriente aislado puede ofrecer una imagen incompleta.
El valor de analizar el alimento completo y no un componente por separado
Los investigadores encuadran esa discusión dentro del llamado “efecto matriz alimentaria”. Según esta noción, el impacto de un producto depende de la interacción entre todos sus componentes. En el caso del yogur, el análisis incluye fermentación, proteínas, calcio, bacterias y estructura del alimento, y no solo su tenor graso.
Las propiedades nutricionales del yogur también explican el interés científico que despierta. De acuerdo con los datos revisados, una porción de 100 gramos de yogur natural entero aporta 61 calorías, 3,47 gramos de proteínas, 121 miligramos de calcio, 95 miligramos de fósforo y 155 miligramos de potasio. En una taza de 245 gramos, ese aporte asciende a 8,5 gramos de proteínas y 296 miligramos de calcio, además de cantidades relevantes de vitamina B2 y vitamina B12. Los valores pueden variar según el tipo de producto, en especial por el contenido de azúcar agregado, grasa y cultivos utilizados.
En definitiva, los hallazgos reafirman que evaluar el yogur en su conjunto, más allá de su contenido de grasa, permite comprender mejor su papel en la alimentación y en la protección cardiovascular.
Fuente: Infobae
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