En los últimos años, los beneficios de los saunas y baños en agua fría se han convertido en un tema recurrente en redes sociales. Cada vez más personas participan en rituales de calor intenso o inmersiones frías. Sin embargo, la evidencia científica ofrece una visión más prudente.
Aunque muchos contenidos los presentan como soluciones casi milagrosas, los expertos recomiendan cautela. Según la ciencia, sus efectos son más complejos y no siempre concluyentes.
Cómo responde el cuerpo al calor y al frío
El cuerpo humano posee una capacidad extraordinaria para mantener su temperatura estable. Normalmente se sitúa entre 36,5 °C y 37 °C. No obstante, la exposición deliberada al calor o al frío genera un estrés fisiológico leve.
Ese estímulo puede activar respuestas adaptativas. Por ello, los beneficios de los saunas y baños en agua fría se analizan desde una perspectiva de adaptación corporal, no como una cura universal.
La profesora Heather Massey, experta en fisiología de entornos extremos, explica que todavía no existen pruebas suficientes para afirmar beneficios categóricos y generalizados.
El sauna y su posible impacto en la salud
Para muchas personas, el sauna representa relajación y alivio físico. Durante la sudoración intensa, es común experimentar mayor movilidad y disminución de molestias corporales. En consecuencia, la experiencia resulta placentera.
Algunos estudios recientes observaron cambios en la insulina y la presión arterial tras sesiones repetidas de calor. Sin embargo, todavía no se han realizado ensayos clínicos amplios y definitivos.
Por tanto, los beneficios de los saunas y baños en agua fría asociados al calor podrían ser parcialmente psicológicos o contextuales. Aun así, los investigadores continúan explorando su utilidad en enfermedades crónicas.

La natación en agua fría y la respuesta al estrés
Los baños en agua fría provocan una reacción inmediata del sistema nervioso. Al inicio, se produce respiración acelerada, aumento de la frecuencia cardíaca y liberación de hormonas del estrés. Esta respuesta alcanza su máximo en segundos.
Con exposiciones repetidas, el cuerpo se adapta y la reacción disminuye notablemente. Aun así, no está claro si los beneficios de los saunas y baños en agua fría provienen solo de la temperatura.
Muchos expertos señalan la importancia del entorno natural, el ejercicio físico y la interacción social.
El disfrute como factor clave
Finalmente, los especialistas coinciden en que el disfrute es fundamental. Actividades placenteras y compartidas reducen el estrés psicológico y fomentan la constancia.
Así, aunque los beneficios de los saunas y baños en agua fría no sean esenciales, pueden aportar bienestar si se practican con moderación y precaución.
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