En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, la ciencia presenta avances relevantes. Investigadores están profundizando en mecanismos que permitirían provocar la autodestrucción de células cancerosas, un enfoque innovador para frenar el crecimiento tumoral.
Según dos estudios recientes realizados en ratones y publicados en Nature, es posible manipular una proteína específica para inducir este proceso. Este hallazgo abre una vía prometedora en la investigación oncológica contemporánea.
El papel clave de la proteína FSP1
Los científicos centraron su atención en la proteína supresora de la ferroptosis 1 (FSP1). Esta enzima protege a las células frente a un tipo de muerte celular denominada ferroptosis. Este proceso degrada la célula desde su interior.
Cuando la FSP1 se desactiva, las células se vuelven más vulnerables. En consecuencia, la autodestrucción de células cancerosas ocurre con mayor facilidad, lo que ralentiza el crecimiento tumoral.
Equipos de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Nueva York bloquearon la FSP1 en tumores pulmonares y ganglios linfáticos de ratones. Los tumores crecieron significativamente más lento que en los grupos de control.
Ferroptosis y control del cáncer
La ferroptosis es un mecanismo regulado de muerte celular. Comprender cómo activarlo selectivamente es clave para futuros tratamientos. Según los investigadores, inducir tempranamente la autodestrucción de células cancerosas podría evitar la diseminación hacia órganos vitales.
Jessalyn Ubellacker, profesora adjunta en Harvard, señala que intervenir antes de la metástasis facilitaría el tratamiento. El tumor primario resulta menos peligroso que el cáncer diseminado.
Resultados en melanoma y cáncer de pulmón
Investigaciones previas se centraban en la enzima GPX4. Sin embargo, en melanoma, su bloqueo no fue suficiente. La FSP1 demostró ser una defensa celular más determinante, especialmente en ganglios linfáticos.
En ratones tratados con inhibidores de FSP1 durante dos semanas, el volumen tumoral fue un 35 % menor. Este resultado refuerza el potencial terapéutico de la autodestrucción de células cancerosas.
En cáncer de pulmón, los tumores tratados midieron menos de 500 milímetros cúbicos. Los ratones, además, sobrevivieron algunos días más.
Alcances y limitaciones del hallazgo
Adil Daud, investigador de la Universidad de California en San Francisco, considera alentadores los resultados. Sin embargo, advierte que los modelos animales no replican completamente el cáncer humano.
Los datos clínicos analizados mostraron que niveles altos de FSP1 se asocian con peor pronóstico. Esto sugiere que la proteína favorece la supervivencia tumoral.
¿Qué sigue para esta investigación?
Los científicos coinciden en que este avance es solo el inicio. Será necesario identificar qué tumores responden mejor a los inhibidores de FSP1. Además, estos podrían ser más seguros que bloquear la GPX4, cuya toxicidad es elevada.
La autodestrucción de células cancerosas emerge así como una estrategia prometedora, aunque aún en etapa temprana de investigación.
Fuente:www.nationalgeographicla.com
Ver más: Asalto a chiva deja adulto mayor herido tras ser arrollado en Ambato
