La propuesta del presidente Daniel Noboa de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente en Ecuador ha abierto un amplio debate político y jurídico. Este mecanismo, contemplado en la Constitución, implica un proceso complejo, largo y con altos costos económicos. Para que se concrete, requiere de tres votaciones obligatorias: una consulta popular inicial, la elección de asambleístas constituyentes y un referendo final para aprobar la nueva Constitución.

Tres vías para cambiar la Constitución
En Ecuador, la Carta Magna solo puede modificarse a través de tres mecanismos: enmiendas, reformas parciales o Asamblea Constituyente. Cada vía tiene un alcance específico y no puede aplicarse indistintamente. Noboa ha optado por la opción más amplia y radical: una Constituyente, con la que busca «refundar el país».
Primer paso: la Corte Constitucional
El proceso inicia en la Corte Constitucional, instancia que debe analizar la legalidad del pedido presidencial. La intención de Noboa con la Asamblea Constituyente se debe presentar de la siguiente manera:
- Una propuesta formal de convocatoria a la Constituyente.
- Los considerandos y justificaciones de su iniciativa.
- Un estatuto sobre cómo se elegirán los asambleístas constituyentes.
La Corte verificará si las modificaciones planteadas corresponden a este mecanismo y no podrían realizarse por enmienda o reforma. También revisará que la pregunta para la consulta popular sea neutral y permita al elector decidir libremente. Este trámite podría tomar entre uno y dos meses.
La consulta popular
Superado el control de la Corte Constitucional, el Presidente puede emitir un decreto ejecutivo para convocar a consulta popular. El Consejo Nacional Electoral (CNE) deberá organizarla en un plazo máximo de 60 días, luego de ser convocada.
En esa consulta, los ecuatorianos decidirán si quieren o no instalar una Asamblea para iniciar el proceso de la Constituyente. Con la Asamblea Constituyente, el estatuto previamente aprobado definirá las reglas del proceso electoral y la forma en que serán elegidos los asambleístas constituyentes.
Elección de los asambleístas constituyentes
Si la opción del “Sí” gana en la consulta popular, se convocará a elecciones para escoger a los integrantes de la Constituyente, empezando el camino hacia una Asamblea Constituyente exitosa. Estos representantes tendrán la misión de redactar una nueva Carta Magna.
Una vez concluida la redacción del nuevo texto constitucional, este deberá someterse a un referendo nacional. Solo con la aprobación ciudadana entrará en vigencia.
Duración del proceso de una nueva Asamblea Constituyente
El tiempo que tome la Asamblea Constituyente dependerá del estatuto aprobado. Como referencia, la Constituyente de Montecristi en 2007 tenía un plazo máximo de seis meses, aunque en la práctica se extendió a casi ocho. Posteriormente, se realizó un referendo nacional para aprobar la Constitución vigente.
El proceso actual se centra en los trabajos de la Asamblea Constituyente que podría extenderse incluso más, considerando los tiempos de la Corte Constitucional, la organización electoral, el trabajo de los constituyentes y la campaña de difusión previa al referendo sobre la Asamblea Constituyente.
Costos y retos económicos
Más allá del aspecto jurídico y político, el llamado a una Constituyente conlleva altos costos. Cada etapa del proceso —consulta, elecciones, referendo— requiere organización logística, campañas de información y movilización ciudadana. Además, la instalación de una nueva Asamblea supone recursos adicionales para su funcionamiento durante varios meses.
En un contexto de limitaciones fiscales, especialistas advierten que este esfuerzo podría generar presiones económicas significativas sobre el Estado.
Un escenario de incertidumbre política ante la Asamblea Constituyente
La iniciativa de Noboa se suma a los intentos de otros mandatarios que en el pasado buscaron reestructurar el marco constitucional para impulsar cambios estructurales. Sin embargo, la posibilidad de una Asamblea Constituyente exitosa abre interrogantes sobre la estabilidad institucional, la duración de los trámites y el consenso político que logre alcanzar el Gobierno.
Ecuador ha tenido tres constituciones desde 1976 y un total de 233 legisladores constituyentes. La eventual instalación de una nueva Asamblea volvería a situar al país en un escenario de redefinición de reglas, con posibles impactos en lo político, económico y social.
Fuente: Primicias.ec
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