Los arrestos de inmigrantes por ICE en Estados Unidos vuelven a generar cuestionamientos, luego de que datos oficiales y testimonios revelaran que miles de personas detenidas no tienen antecedentes penales y contribuían activamente en sus comunidades. Aunque el Gobierno estadounidense sostiene que las redadas apuntan a “lo peor de lo peor”, los registros y las historias personales muestran una realidad distinta.
Desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump hasta el 15 de octubre pasado, alrededor de 220.000 personas fueron arrestadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley. De ese total, cerca de 75.000 detenidos no tenían antecedentes criminales.
Arrestos de inmigrantes por ICE y datos que contradicen el discurso oficial
Investigaciones previas de CNN indican que menos del 10 % de los inmigrantes detenidos entre octubre de 2024 y mayo de 2025 fueron condenados por delitos graves como homicidio, agresión, robo o violación. Sin embargo, la narrativa oficial insiste en que las operaciones se enfocan en criminales peligrosos.
Detrás de estas cifras existen historias de familias separadas, niños sin sustento económico y comunidades que pierden a miembros activos y reconocidos.
El paletero de Los Ángeles detenido sin antecedentes
Uno de los casos más emblemáticos es el de Ambrocio Lozano, vendedor de paletas en Culver City, California. Sin antecedentes penales, fue arrestado el 23 de junio y pasó 114 días en un centro de detención migratoria en Los Ángeles.
Lozano, quien llegó a Estados Unidos en 1999 desde Guerrero, México, llevaba más de 24 años trabajando en la misma comunidad. Finalmente, fue liberado luego de que un juez aprobara una solicitud de residencia permanente presentada por su familia hace más de dos décadas.
Tras recuperar su libertad, organizó un encuentro comunitario para agradecer el apoyo recibido. A pesar de las secuelas físicas y emocionales, aseguró que continuará trabajando y reconstruyendo su vida.
El chef detenido en Nueva Jersey y el respaldo comunitario
Otro caso es el del chef Ruperto Vicens Márquez, arrestado el 19 de octubre en Newark, Nueva Jersey, mientras se dirigía a su restaurante Emilio’s Kitchen. ICE lo señaló como inmigrante ilegal con antecedentes, pero su abogado negó estas afirmaciones y sostuvo que contaba con permiso de trabajo válido y procesos migratorios en curso.
Datos de ICE indican que en el centro de detención Delaney Hall la población sin antecedentes penales superaba casi diez veces a la de personas con registros criminales. Tras el pago de una fianza, Vicens Márquez fue liberado y recibido por decenas de vecinos que apoyaron su causa.
Comunidades impactadas y preocupación social
Organizaciones defensoras de derechos humanos sostienen que los arrestos de inmigrantes por ICE están afectando de forma desproporcionada a personas que no representan una amenaza. La directora de Americans for Immigrant Justice, Sui Chung, afirmó que la mayoría de inmigrantes que representa su organización no tiene antecedentes penales.
Casos como el de Leonel Chávez, deportado tras décadas de residencia en Estados Unidos, reflejan el impacto social y emocional de estas operaciones. Las redadas, según autoridades locales y activistas, generan miedo e incertidumbre en comunidades que buscan estabilidad y desarrollo.
Mientras el Gobierno mantiene su meta de aumentar las deportaciones, en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva Orleans, la comunidad inmigrante se organiza para brindar apoyo legal, emocional y social frente a los operativos de ICE.
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