Alias El Marino asesinado marcó un nuevo episodio de violencia selectiva en zonas exclusivas de Ecuador. El ataque ocurrió la noche del 7 de enero de 2026 en una urbanización privada de la Isla Mocolí, en Samborondón.
Según información oficial de la Policía Nacional, el atentado habría tenido como objetivo directo a Stalin Rolando Olivero Vargas, identificado como cabecilla de la organización criminal Los Lagartos.
Ataque armado en una urbanización privada
Sujetos fuertemente armados ingresaron de forma violenta a la Isla Mocolí. Posteriormente, asesinaron a tres personas que se encontraban en una cancha deportiva.
El ministro del Interior, John Reimberg, y el comandante general de la Policía, Pablo Dávila, confirmaron que una de las víctimas fue alias El Marino. Ambos funcionarios ofrecieron detalles tras las primeras investigaciones, el 8 de enero de 2026.
El hecho generó conmoción, debido al nivel de seguridad del sector y al perfil del objetivo atacado.
Exmarino de la Armada ecuatoriana
Alias El Marino asesinado había formado parte de la Armada Nacional. Olivero Vargas se desempeñó como marino en servicio activo hasta el año 2011.
Ese año, las autoridades lo vincularon con el robo de armamento en el retén naval de Anconcito, en Santa Elena. En ese delito participaron tres marinos y un civil.
Los implicados sometieron al sargento de guardia y sustrajeron fusiles, proyectiles, chalecos antibalas y alimentadoras. La Policía los capturó cuando intentaban huir. Posteriormente, un tribunal los sentenció a seis años de prisión.

Objetivo de alto valor para el Estado
De acuerdo con el ministro Reimberg, alias El Marino asesinado figuraba como objetivo de alto valor del Bloque de Seguridad. Las autoridades le seguían la pista desde hace varios meses.
Los Lagartos, organización que lideraba, opera al menos desde 2019. Sus principales actividades delictivas incluyen asesinato y tráfico de sustancias ilícitas.
Incluso, la Policía ya había ejecutado allanamientos en Samborondón mientras rastreaba su paradero.
Propietario de una empresa de seguridad
Alias El Marino asesinado también aparece en una investigación de la plataforma periodística Connectas. El reportaje detalla cómo estructuras criminales usan empresas de seguridad privada como fachada.
Según esa investigación, Olivero Vargas era propietario de una empresa de seguridad que mantenía contratos como proveedora del Estado. A pesar de figurar entre los más buscados, nunca recibió una condena firme.
Esa situación permitió que su empresa superara procesos de control gubernamental, según el reportaje.
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