Un panorama económico marcado por la incertidumbre
La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, lanzó una advertencia contundente: incluso en el mejor escenario posible, la economía global no logrará volver de forma “limpia y ordenada” a la situación previa a la guerra en Oriente Próximo.

El conflicto ha dejado daños estructurales profundos que afectarán el crecimiento, la confianza y el equilibrio económico durante años.
Impacto directo: menor crecimiento y crisis energética
El FMI anticipa una desaceleración del crecimiento mundial debido a múltiples factores: daños en infraestructura energética, interrupciones en el suministro y pérdida de confianza en los mercados.
Uno de los puntos más críticos ha sido el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Esto ha generado un shock de oferta que eleva los precios de la energía y presiona la inflación global.
Inflación y decisiones clave: el riesgo de empeorar la crisis
Georgieva advirtió que actuar de forma unilateral ante la crisis energética podría agravar la situación. Según explicó, tomar decisiones aisladas sería “como echar gasolina al fuego”.
En este contexto, instó a los bancos centrales a mantenerse vigilantes y listos para subir tasas de interés si las expectativas inflacionarias comienzan a aumentar.
Las secuelas serán duraderas, incluso con paz
Aunque un alto el fuego podría estabilizar parcialmente la situación, los efectos económicos persistirán. El FMI trabaja con distintos escenarios, pero todos coinciden en que la recuperación será lenta.
Un ejemplo claro es el complejo energético de Ras Laffan, cuya recuperación total podría tardar entre tres y cinco años tras los ataques sufridos.
Países vulnerables y presión sobre las finanzas públicas
Las economías más afectadas serán aquellas dependientes de la importación de energía, especialmente en África subsahariana y pequeños Estados insulares.
Además, el FMI prevé un aumento en la demanda de asistencia financiera, que podría situarse entre los 20.000 y 50.000 millones de dólares, reflejando la magnitud del impacto global.
Advertencia fiscal: gastar más podría ser un error
El organismo también alertó sobre los riesgos de aplicar estímulos fiscales excesivos. Financiar medidas con déficit podría generar mayor presión inflacionaria y complicar la política monetaria.
La recomendación es clara: actuar con prudencia y utilizar los recursos de manera focalizada y temporal.
La inteligencia artificial también entra en riesgo
Otro punto de preocupación es el impacto indirecto en sectores emergentes como la inteligencia artificial. La crisis energética podría frenar su desarrollo debido a sus altas demandas de energía, generando incertidumbre entre los inversores.
Fuente: El País
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