Alemania sigue usando fax y rezaga la digitalización en servicios públicos
Alemania sigue usando fax y rezaga la digitalización, una paradoja para uno de los países considerados cuna de la innovación tecnológica. En pleno 2025, trámites básicos como registrar un cambio de domicilio, matricular un vehículo o gestionar documentos médicos todavía requieren formularios en papel, citas presenciales y, en muchos casos, el uso del fax.
De acuerdo con Felix Lesner, representante de Bitkom, la asociación alemana de tecnologías de la información, el 77 % de las empresas en Alemania sigue utilizando fax, y una cuarta parte lo hace de forma frecuente. La principal razón, señala, es la comunicación con entidades públicas, que aún no han abandonado estos métodos tradicionales.
Un rezago reconocido dentro de la Unión Europea
La Unión Europea publica periódicamente rankings sobre el desarrollo digital de sus Estados miembros. En estos informes, Alemania se ubica, en el mejor de los casos, en la mitad de la tabla. Sin embargo, en administración electrónica, el país ocupa posiciones más bajas.
Un estudio de la consultora CapGemini sitúa a Alemania en el puesto 24 de 27 países de la UE en digitalización de servicios públicos. Esto contrasta con su legado tecnológico: ingenieros alemanes desarrollaron el ordenador programable, la tarjeta SIM y el formato MP3.
Pese a ello, realizar trámites administrativos sigue implicando filas, papeleo y tiempos prolongados de espera.
Fragmentación institucional y falta de coordinación
Según Frank Reinartz, director de Digital Agency en Düsseldorf, el problema no es la falta de visión. “Alemania no carece de estrategia, carece de ejecución”, afirma. La estructura federal del país, compuesta por 16 estados, obliga a que cada municipio desarrolle sus propias soluciones digitales.
Esto genera duplicación de esfuerzos, sistemas incompatibles y escasa interoperabilidad. La investigadora Stefanie Köhl denomina este fenómeno como “inflación institucional”, donde cada entidad trabaja de forma aislada, sin conexión real con el resto.
Düsseldorf, considerada una de las ciudades más avanzadas digitalmente, ofrece apenas el 20 % de sus servicios administrativos en línea. Berlín, la capital, ni siquiera logra posicionarse entre las 40 ciudades más digitalizadas del país.
Dinamarca, el contraste europeo
Mientras Alemania debate, Dinamarca avanza. El país escandinavo implementó hace años una plataforma digital única, Borger.dk, que ofrece más de 2.000 servicios públicos en línea.
El sistema se apoya en una identificación digital obligatoria (eID), utilizada por el 97 % de la población adulta. Gracias a un número de identificación único vigente desde 1968, las instituciones comparten datos de forma integrada.
No obstante, la desconfianza histórica de Alemania hacia la recopilación centralizada de datos, marcada por su pasado nazi y comunista, sigue siendo un freno clave para una transformación digital más profunda.
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