Los ACV en jóvenes se están convirtiendo en un desafío sanitario significativo en Ecuador. Aunque durante décadas se relacionaron con personas mayores, la evidencia reciente revela un incremento preocupante en adultos de 18 a 29 años. Según el INEC, los accidentes cerebrovasculares están entre las tres principales causas de mortalidad en el país. Además, esta tendencia refleja transformaciones profundas en los hábitos de vida actuales. Debido a esto, los ACV en jóvenes se han convertido en un tema urgente para la salud pública.
Factores que explican el aumento de ACV en jóvenes
La doctora Ruth Izquierdo, directora del Máster Universitario en Fisioterapia Neurológica de VIU, señala que los estudios recientes indican que entre el 10% y el 15% de los casos de ACV afectan a personas menores de 45 años. Esta cifra está en aumento. Sin embargo, también responde a mejores diagnósticos que permiten detectar eventos antes inadvertidos. Aun así, el origen principal está en el estilo de vida moderno, que impacta directamente en los ACV en jóvenes.
Entre los factores más relevantes se encuentran el sedentarismo, el estrés persistente, las dietas ricas en ultraprocesados, el consumo de alcohol y tabaco, además del uso combinado de anticonceptivos hormonales y tabaco en mujeres jóvenes. También existe una relación directa entre los eventos cerebrovasculares y el uso de drogas recreativas como cocaína y anfetaminas. Así, los ACV en jóvenes se vinculan con conductas frecuentes en la población actual.

Síntomas de alerta y la importancia del reconocimiento inmediato
El desconocimiento de los síntomas es otro elemento que complica el escenario. Reconocer señales tempranas puede salvar vidas ante los ACV en jóvenes. La especialista detalla signos como pérdida súbita de fuerza en rostro, brazo o pierna; dificultad para hablar o comprender; visión borrosa o pérdida repentina del equilibrio. Además, resalta la regla FAST: cara caída, brazo débil, habla alterada y tiempo para actuar de inmediato. Este método facilita una reacción rápida en casos de ACV en jóvenes.
Prevención temprana para reducir los ACV en jóvenes
La buena noticia es que la prevención puede disminuir significativamente el riesgo. Los hábitos saludables deben iniciarse antes de que aparezcan factores de riesgo. La doctora Izquierdo recomienda ejercicio moderado al menos 150 minutos semanales, una dieta equilibrada, descanso adecuado y el control de presión arterial, glucosa y colesterol. Estos cambios, aunque simples, pueden reducir la ocurrencia de ACV en jóvenes y proteger la salud neurológica a largo plazo.
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