La economía de los hogares ecuatorianos atraviesa una situación cada vez más compleja. Aunque las estadísticas oficiales muestran que el ingreso promedio mensual de un hogar alcanza los 1.135 dólares, una revisión más detallada de los datos evidencia una realidad muy distinta para millones de familias que viven al límite de sus posibilidades económicas.

La reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos y Rurales (Enighur 2024-2025), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), revela que aproximadamente 2,7 millones de hogares ecuatorianos destinan entre el 87% y el 102% de sus ingresos al gasto corriente, una situación que refleja una elevada vulnerabilidad financiera y una escasa capacidad para enfrentar imprevistos.
El promedio económico oculta profundas desigualdades
Uno de los hallazgos más importantes de la encuesta es que el ingreso promedio nacional no refleja las condiciones reales de la mayoría de la población. Mientras los hogares pertenecientes al decil más rico registran ingresos cercanos a los 2.834 dólares mensuales, los hogares ubicados en el decil más pobre apenas alcanzan los 408 dólares al mes.
Esta enorme diferencia genera una percepción distorsionada de la situación económica del país. Aunque el promedio se sitúa en 1.135 dólares, millones de familias se encuentran muy por debajo de esa cifra y enfrentan dificultades permanentes para cubrir sus necesidades básicas.
La desigualdad de ingresos no solo determina la capacidad de consumo, sino también las oportunidades de desarrollo, educación, ahorro e inversión de los hogares ecuatorianos.
Familias que deben elegir entre necesidades básicas ante el promedio económico
La realidad de los hogares más vulnerables evidencia la magnitud del problema. Mientras la canasta básica familiar supera los 829 dólares mensuales, las familias del decil más pobre destinan apenas 61 dólares al mes para la alimentación de todo el hogar.
Esta situación obliga a miles de ecuatorianos a tomar decisiones difíciles cada semana, priorizando ciertos gastos y sacrificando otros aspectos esenciales de su bienestar. En muchos casos, el dinero no alcanza para cubrir alimentación adecuada, servicios básicos, educación, salud y transporte al mismo tiempo.
La brecha entre los ingresos y el costo de vida ha convertido la supervivencia económica en un desafío cotidiano para una gran parte de la población, especialmente en los sectores urbanos populares y rurales.
La mitad del país vive sin capacidad de ahorro
Los datos de la Enighur muestran que los cinco deciles más pobres, que representan al 50% de la población ecuatoriana, destinan prácticamente la totalidad de sus ingresos al consumo diario.
El grupo más vulnerable incluso gasta más de lo que recibe, alcanzando un nivel de gasto equivalente al 102% de sus ingresos. Por su parte, el segundo decil utiliza el 97%, el tercero el 93%, el cuarto el 90% y el quinto el 87%.
Esta realidad significa que alrededor de nueve millones de personas viven sin margen financiero para afrontar emergencias, enfermedades, desempleo temporal o cualquier imprevisto que altere su economía familiar.
La ausencia de ahorro convierte a estos hogares en extremadamente sensibles a los cambios económicos, incrementos de precios o crisis laborales.
Menos ingresos significan menos oportunidades del promedio económico
Otro dato preocupante es que el 35,7% de los hogares ecuatorianos recibe ingresos inferiores a un salario básico unificado.
Esta condición limita considerablemente las posibilidades de crecimiento económico y movilidad social. Cuando la mayor parte de los ingresos se destina exclusivamente a cubrir necesidades inmediatas, resulta prácticamente imposible ahorrar, invertir en educación, emprender nuevos negocios o mejorar las condiciones de vida.
Los especialistas advierten que esta situación genera un círculo de vulnerabilidad económica que puede perpetuarse durante generaciones si no se implementan políticas orientadas a fortalecer el empleo formal, mejorar la productividad y aumentar los ingresos familiares.
El reto de construir una economía más inclusiva
Expertos económicos coinciden en que comprender la verdadera situación financiera de los hogares es fundamental para diseñar políticas públicas efectivas.
La información proporcionada por la encuesta evidencia que la economía real del país está muy lejos de los promedios estadísticos y se encuentra marcada por una amplia brecha entre los sectores de mayores y menores ingresos.
Reducir estas desigualdades representa uno de los principales desafíos para Ecuador en los próximos años. Incrementar los ingresos de las familias, fortalecer el mercado laboral, ampliar el acceso a oportunidades económicas y generar mecanismos de protección social serán factores clave para construir un crecimiento sostenible y una economía más inclusiva.
Mientras tanto, millones de hogares continúan enfrentando el desafío diario de hacer rendir al máximo recursos cada vez más limitados en un contexto económico complejo.
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